intento de golpe de estado
Miércoles 23 de febrero de 2011
Emotivo homenaje el que ha tenido lugar este miércoles en el Congreso de los Diputados. José Bono, presidente de la Cámara, ha rendido un merecido homenaje a todos los diputados que estuvieron presentes en el hemiciclo durante el 23-F.
El presidente del Congreso, José Bono, ha rendido este miércoles un homenaje en el hemiciclo a todos los diputados y políticos que hace treinta años sufrieron el asalto a la Cámara, así como a quienes contribuyeron a evitar que el golpe prosperara, con el Rey a la cabeza, y también a los periodistas que lo contaron.
En un extenso discurso con motivo del acto con el que la institución ha recordado el trigésimo aniversario del fracaso de la intentona golpista del 23-F, Bono ha citado con nombres y apellidos a muchos de los que en aquella fecha fueron, como él, secuestrados por el teniente coronel Tejero y 200 guardias civiles armados.
Le escuchaban, sentados en los escaños, emocionados, 144 de los 350 diputados que conformaban la Cámara, así como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, ambos compartiendo el banco azul habitualmente reservado al Gobierno, y diputados actuales de todos los grupos.
Su relación de agradecimientos, seguida de los correspondientes aplausos de los presentes, ha abarcado la práctica totalidad del espectro político de 1981, pero también a los periodistas que, de una forma u otra, contribuyeron a que se conocieran los hechos.
Así, ha citado al entonces presidente Adolfo Suárez y a su sucesor Leopoldo Calvo Sotelo, al exvicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado, a Santiago Carrillo, a quien ejerció las funciones de jefe del Ejecutivo y contribuyó a evitar el golpe de Estado, Francisco Laína, y de manera muy especial, al Rey.
De Don Juan Carlos ha dicho que aquella noche "creció ante su pueblo" porque aunque tenía la legitimidad jurídica y dinástica la "legitimidad social" y la "aceptación generalizada y afectuosa de los españoles", la ganó esa noche "al ponerse no de parte de los sublevados sino de parte de su pueblo".
Además, ha reiterado que el Rey hizo por la democracia y por la monarquía "más que todos sus antepasados juntos", un reconocimiento que ha generado aplausos de todos los presentes.
En su relación de agradecimientos a los políticos, se ha detenido especialmente en el socialista José María Benegas, del que ha asegurado que se le debe "más" de lo reconocido hasta ahora, por su papel decisivo, junto al que fue director de la Seguridad del Estado, Francisco Laína, para evitar que se llevara a cabo el plan de asaltar el Congreso con tanques y agentes del GEO.
Aquella operación, que se sopesó durante la madrugada del día 24, habría ocasionado al menos 80 muertos, y según Bono la "insistencia" de Benegas contribuyó a que finalmente no se llevara a cabo.
Varias veces ha mencionado el presidente a los mandos militares actuales, que han seguido el acto desde la tribuna de autoridades, y ha valorado el hecho "elocuente" de que estuvieran presentes.
Los taquígrafos, los nueve ujieres que prefirieron seguir encerrados en el Palacio de las Cortes en vez de volver a sus casas, los letrados, todos los diputados, han sido objeto también del reconocimiento de los asistentes, a instancias de José Bono.
Y la prensa; "Los diputados aquella noche lo pasamos mal pero nos sentimos solos, nos acompañó la radio", ha confesado al recordar cómo el transistor de Fernando Abril Martorell les mantuvo informados sobre lo que pasaba fuera del Congreso.
Así que ha invitado a todos a dar las gracias con sus aplausos a redactores, periodistas radiofónicos y de televisión, a los fotógrafos, a los periódicos que, ha remarcado, "impidieron con su verdad que se pudiera mistificar o falsear lo que ocurrió aquí".
Han agradecido personalmente el gesto algunos de aquellos protagonistas, hoy también sentados en la tribuna de prensa, como el veterano periodista José María García.
José Bono ha dejado claro que el acto convocado en el hemiciclo no pretendía "conmemorar nada" sino evocar un hecho que supuso una "inflexión" en la historia de España porque acabó con el "ruido de sables" y "sirvió de vacuna para nuevas felonías y de abono para cosechar tres décadas de libertad para los españoles".
Tras el discurso de Bono, que fue precedido de otro de Landelino Lavilla, los invitados se hicieron una "foto de familia" en la escalinata principal del Congreso; después, muchos de ellos compartieron recuerdos tomando café en los salones de la Cámara.
...Y Zapatero y Rajoy compartieron el banco azul
Hoy, en el Congreso, era día de recuerdos, de dar rienda suelta a la memoria y de compartir vivencias de treinta años atrás, cuando el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero irrumpió en la Cámara y sembró de angustia el futuro de la democracia.
Y el presidente de las Cortes, José Bono, se ha empleado a fondo para que el aniversario de aquella intentona no fuera uno más y ha logrado reunir en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo al Rey y a muchos de los primeros espadas de la política de entonces: Felipe González, Manuel Fraga, Santiago Carrillo, Miguel Roca...
Pero extendió la invitación a los 144 diputados aún vivos que estaban presentes en el hemiciclo aquel 23-F y muchos han respondido con su presencia y han asistido al acto celebrado en el salón de plenos.
Ahí han coincidido con políticos que tomaron su testigo, que representan el presente de la política española y que se han querido sumar al homenaje. Entre ellos el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy.
Quizás dejándose llevar por el espíritu de unidad que flotaba en el ambiente, a ambos se les ha podido ver conversando de forma distendida e intercambiando sonrisas. Pero no a distancia, porque se han sentado en escaños contiguos en el centro de la bancada azul reservada habitualmente a los miembros del Gobierno.
Ha sido curiosa la imagen, flanqueados por Bono y por quien desempeñaba la presidencia de la Cámara aquel 23 de febrero, Landelino Lavilla, mientras que en otros lugares ocupados semanalmente por los ministros, han tomado asiento González, Fraga, Carrillo, Roca y Alejandro Rojas Marcos.
Hace tres décadas, muchos estudiosos del 23-F aseguran que el general Alfonso Armada pretendía encabezar un gobierno de concentración compuesto por dirigentes de diversos partidos.
Hoy, la foto de la bancada azul podría haberse parecido a lo que su mente perpetraba, pero, afortunadamente, la cita de esta jornada era para celebrar que lo que él u otros pensaban no llegó a convertirse en realidad.
Otras fotos han pasado también esta jornada a formar parte de la historia y del álbum familiar de muchos exdiputados, como la que han compartido en las escalinatas del Congreso los que sufrieron en su propia piel la intentona golpista.
Antes de ella, don Juan Carlos ha posado en el mismo lugar con Zapatero, González, Carrillo -ayudado por un bastón-, Roca, Rojas Marcos, Bono y Landelino Lavilla. E instantes después se ha repetido ya también con Fraga, quien se desplazaba en silla de ruedas.
Algunos llevaban bajo el brazo una carpeta roja con el membrete del Congreso que guardaba en su interior un obsequio de su presidente: el acta que redactaron los secretarios de la Cámara aquel día de febrero de 1981 en el que los guardias civiles dejaron 37 impactos de bala en el hemiciclo.
Las escalinatas del Congreso, sus pasillos y el propio salón de plenos han sido escenario de sonoros abrazos, y Bono, quien ha vuelto a experimentar muchos años después lo que es hablar desde la tribuna de oradores, se ha encargado de los homenajes.
Homenaje al personal de la Cámara, a todos los diputados de entonces, a Gutiérrez Mellado, a Leopoldo Calvo Sotelo, a los periodistas que informaron aquella jornada (José María García estaba también entre los invitados), a la evolución de las Fuerzas Armadas..y a Adolfo Suárez.
Él ha sido el gran ausente aunque todos le han tenido en su recuerdo y en sus conversaciones, como la que se ha escuchado a Felipe González con Fraga y Rojas Marcos y en la que hablaban de que, físicamente, se encuentra bien.
Bono ha rememorado los ataques de que fue objeto y que le llevaron a presentar su dimisión. Unos ataques que ha recordado que provenían tanto de sus adversarios -entre los que se ha incluido-, como de los medios de comunicación y de sus, en teoría, amigos de entonces.
Hoy, atendiendo a la cerrada ovación que todos le dedicaron, tiene muchos amigos más. Pero él no lo sabe.
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