protestas en libia
Viernes 25 de febrero de 2011
Desde que el 1969 el Comité de Oficiales Libres derroco al rey Idrissi El Senussi, el sistema de poder en Libia se ha basado en un delicado equilibrio entre las principales tribus que forman el país. Las alianzas familiares y tribales han permitido sustituir el funcionamiento normal de una Administración del Estado, inexistente hasta el momento.
Cuando el hijo de Gadafi Seif el Islam hablo hace días de la posibilidad de una “guerra civil” en el país, se refería a una guerra entre las tribus que componen el mosaico social. Muamar Gadafi se apoya principalmente en la gran tribu de los Gadafa a la que pertenece. Dentro de ella hay varios clanes, entre ellos el de los Gus al que pertenece su familia. Este núcleo procede de la región de Sebha en el centro del país y su número varía en torno a las 130 mil personas. A lo largo de estos cuarenta años, el líder libio ha priorizado a la tribu Gadafa a la que no solo ha armado hasta los dientes, sino que ha nombrado en los puestos claves del mando y en todos los resortes económicos y comerciales. De esta tribu ha extraído sus milicias armadas, así como su guardia personal.
Sin embargo, en estos momentos Gadafi debe hacer frente a una rebelión abierta de la tribu Uarfala, la más importante del país con más de un millón de miembros (el 18% de la población libia) y que domina todo el este del país con epicentro en Benghazi y Tobruk. De esta tribu han surgido todas las disidencias a las que ha tenido que hacer frente en los 40 años de poder. Pero a pesar de que los Uarfala han sido apartados de todos los puestos de mando y de las estructuras del poder, la región oriental fronteriza con Egipto es la más desarrollada del país, el pulmón económico de Libia y donde se encuentran los más importantes yacimientos petrolíferos. Lo que ha hecho pensar a más de un analista que detrás de la disidencia de los Uarfala podría haber un intento de división del país con la constitución de un Emirato independiente rico en petróleo. Algo que Occidente y en particular los Estados Unidos verían con buenos ojos.
La tercera gran tribu es la de Megarha que domina la región del Fezzan. Es una tribu de tradición guerrera, que jugó un papel importante en la época del Imperio otomano como soporte del poder de la Sublime Puerta. Hasta comienzos de los años 90, los Megarha eran fuertes en el aparato policial libio. Pero tras el frustrado intento de golpe contra Gadafi en 1993, este la descabezo eliminando a sus principales miembros y apartándolos de las riendas del poder. El representante más genuino y conocido de los Megarha ha sido el comandante Abdesslam Jalud, durante mucho tiempo considerado el número Dos del régimen libio.
La tribu Zwaya ocupa la región sahariana de la Cirenaica. Ha sido junto a los Uarfala uno de los pilares de la rebelión contra Gadafi, llegando incluso a amenazar al poder de Trípoli con sabotear las exportaciones petrolíferas. Mas hacia el sur hasta las regiones fronterizas con Tchad y Niger están las tribus tuaregs, entre ellas los Tubus, los Awajla, El Jeima, Majarba y Churfa. Las tribus Uazan, Kaba, Zentan y Badr, también se han unido a los rebeldes.
Algunas de las tribus libias están fuertemente armadas, aunque no todas. Principalmente las tribus que dominan la región central de Libia: los Gadafa y los Mukarfa, que son el apoyo de Gadafi. En los primeros años después del derrocamiento del rey Idriss, el Consejo de la Revolución que dirigió el país lo componían oficiales procedentes de casi todas las tribus dominantes en el país. Pero poco a poco, tras las sucesivas purgas, asesinatos y encarcelamientos, Gadafi acaparo las riendas del poder y margino a sus compañeros de armas.
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