Los Lunes de El Imparcial

Juan Valera: La buena fama, El pájaro verde y otros cuentos

reseña

Sábado 26 de febrero de 2011
Juan Valera: La buena fama, El pájaro verde y otros cuentos. Alfar. Sevilla, 2010. 440 páginas. 22 €


Esta antología da inicio en Alfar a una nueva colección, "Clásicos del siglo XIX", de relatos decimonónicos que se mueven entre las dos corrientes estéticas entonces dominantes: romanticismo y realismo, si bien la obra de Juan Valera supera ambas categorías para situarse en una estética idealista y clasicista. Inscritos en la mejor tradición de este género literario, los cuentos participan tanto de la poesía como de la novela. Nos elevan a un mundo poético, poblado de seres que poco tienen que ver con la realidad inmediata que nos circunda.

El tema amoroso se halla presente en todos los cuentos de una u otra manera, teniendo en cuenta que su visión del amor oscila siempre entre lo corporal y lo espiritual, creando una tensión que llega a resolverse en puro neoplatonismo. Sus heroínas son mujeres con carácter, fuertes pero apacibles, serenas; movidas por un ideal casi místico. Nada hay de sórdido ni degradante en la descripción de personajes y situaciones, de manera que los “excesos del naturalismo” están ausentes en todos sus relatos. Sus principios estéticos nos recuerdan las interpretaciones de Lessing sobre el “no-grito” del Laocoonte helenístico que representa la impotencia y el dolor humano de una forma contenida, clásica.

El tratamiento del tiempo y el espacio varía según la narración: a veces los sucesos son intemporales, míticos, legendarios, sin referencias concretas; en otras ocasiones sitúa la acción en épocas concretas. La Edad Media y los lugares exóticos del Oriente son con frecuencia los escenarios donde se mueven los personajes recreados o inventados por su imaginación poderosa. Maestro consumado Valera en la descripción de paisajes idílicos, bucólicos, a los que dota de gran carga dramática, como expresión de los sentimientos de los personajes que lo habitan, su prosa es limpia, esmerada, ática en el pleno sentido de la palabra, con el empleo de vocablos hoy en desuso pero no por ello carentes de la fuerza y expresividad que recuperan gracias a la magia de su arte, en el ritual de cada lectura.

Como hombre de su tiempo, culto y cosmopolita, estaba al tanto de las ideas filosóficas, científicas y artísticas que conformaban el ambiente cultural y la mentalidad de la época, plasmándolas en sus narraciones mediante estrategias retrospectivas y comparativas no exentas de ironía, que logran captar y mantener el interés del lector. En suma: todo un acierto elegir los cuentos de Valera como pórtico de la nueva colección que esperamos nos deleite con sucesivas aportaciones extraídas del rico y variado siglo XIX. La ausencia de una buena introducción y algunas erratas indeseables son, sin embargo, aspectos a mejorar en futuros volúmenes.

Por Carmen Rivera Fernández de Velasco