José Luis Rodríguez ZapateroDesde que asumiera el poder de Libia en 1969, Gadafi sólo ha visitado España en una ocasión. Fue en 2007, con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del país y el viaje apenas duró 24 horas. El líder libio instaló su jaima en El Pardo y se entrevistó con el jefe del Ejecutivo y con el Rey. Con el objetivo de amainar el revuelo causado en su día por la visita de Gadafi, Moncloa esgrimió intereses empresariales y económicos estratégicos así como la importante labor de Libia en la lucha contra la inmigración ilegal.
Durante la visita del coronel Gadafi en 2007, el Gobierno de Zapatero dio luz verde a la firma de un acuerdo con Libia para proteger y promocionar, de forma recíproca, las inversiones entre los dos países, y fomentar la cooperación económica.
Silvio BerlusconiSin duda, 'Il Cavaliere' es el líder occidental cuyas relaciones con el régimen libio han gozado de mejor salud. Mitad por intereses estratégicos fruto de su cercanía geográfica, mitad por una buena sintonía personal, tanto Berlusconi como el líder libio han mantenido durante los últimos años multitud de encuentros bilaterales en los que no se escondían las muestras de complicidad entre ambos políticos. Ahora, Italia mira con temor la avalancha de decenas de miles de inmigrantes que amenaza sus costas.
El gobierno de Berlusconi pidió en 2008 disculpas por las tres décadas de ocupación colonial italiana en Libia y anunció que el país transalpino indemnizaría al magrebí con 4.000 millones de euros y pondría en marcha importantes planes de mejora de las infraestructuras libias. Lejos queda la fotografía en la que el primer ministro italiano besaba el anillo de Gadafi.
Barack ObamaHoy en día, las relaciones entre EEUU y Libia no pasan por su mejor momento. Hillary Clinton, secretaria de Estado norteamericana, insta casi a diario a Gadafi a dimitir mientras que el Pentágono ha movilizado buques y aviones de guerra frente a las costas libias para cualquier contingencia sin descartar el uso de la fuerza. Si bien es cierto que las relaciones entre Washington y Trípoli están plagadas de altibajos, la llegada de Obama se interpretó en Libia como una oportunidad para acercar posturas entre ambos países.
Nicolas SarkozyFrancia siempre ha sido un interlocutor de gran calado en el Magreb. Nicolas Sarkozy ha sido cauto a la hora de pronunciarse sobre las revueltas populares en el mundo árabe, si bien ha instado en varias ocasiones a sus líderes a que escuchen a sus pueblos e instauren la democracia en la región. Para los archivos queda ya la visita de Muamar Gadafi en 2007 en la que el propio Sarkozy recibió al coronel a las puertas del palacio presidencial entre un aluvión de críticas al presidente francés por el lujo con el que agasajó al líder libio.
Francia tiene firmados con el gobierno de Gadafi numerosos contratos armamentísticos, energéticos, comerciales y de infraestructuras cuyo valor asciende hasta los 20.000 millones de euros.
Dimitri MedvedevEste mismo martes, el Kremlin, a través de un comunicado oficial, calificaba a Muamar Gadafi como un "cadáver político". Lejos quedan las cumbres de la OPEP en las que Vladimir Putin y Dimitri Medvedev departían sonrientes con el coronel libio. El hecho de que ambos países sean dos de los principales exportadores energéticos de la Unión Europea ha hecho que Moscú y Trípoli hayan estrechado lazos en los últimos años, lazos que hoy, a tenor de las declaraciones del Kremlin, parecen haberse roto.
Durante la visita de Vladimir Putin a Libia en 2008, ambos países firmaron una decena de acuerdos en campos tan diversos como las armas, ferrocarriles o energía por valor de 2.500 millones de euros. Además, el entonces presidente ruso condonó la totalidad de la deuda que Libia mantenía con Moscú.
Herman Van RompuyEs probable que, detrás de esta instantánea tomada durante la Cumbre UE-África del pasado mes de noviembre, se encuentre la razón de la tardanza de Bruselas a la hora de reaccionar en las revueltas de Libia. La UE, sabedora de la dependencia de algunos de sus países miembros, en especial Italia, del petróleo libio, ha llevado con extrema cautela el asunto de las manifestaciones contra Gadafi. Van Rompuy apenas ha hablado desde que estalló la violencia y ha delegado en Catherine Ashton cualquier declaración acerca de la crisis libia.
En los últimos años, Bruselas ha considerado a Libia como un interlocutor de gran peso dentro de su estrategia para el Mediterráneo. La Unión Europea ha desarrollado varias y estrechas políticas de colaboración con las autoridades libias en materia de inmigración y energía.