Luis María ANSON | Miércoles 02 de marzo de 2011
Si limpiamos el maquillaje que cubre el dato de los 4.300.000 parados reconocidos oficialmente y sumamos a las personas enmascaradas bajo los cursos de formación, así como a aquellas que no acuden a las oficinas de desempleo, la cifra se acercaría a los 5.000.000 que es lo que hoy reflejaría la Encuesta de Población Activa.
Si al número real de parados se le suman los 300.000 empleos públicos que se han creado artificialmente en los últimos dos años, la barrera de los cinco millones quedaría superada. El Gobierno, en un ejercicio de absurdo voluntarismo, asegura que las cosas van bien porque el paro crece menos que el año pasado. Pues claro. Si en España se certificaran 15.000.000 de parados sería prácticamente imposible que al año siguiente el paro siguiera creciendo.
Zapatero para presentarse airosamente a las elecciones europeas dilapidó cantidades ingentes de dinero público regalado a los Ayuntamientos para que crearan de forma inmediata puestos de trabajo. Los municipios derrocharon aquellos recursos en las cosas más absurdas. Ese dinero, destinado a la pequeña y mediana empresa, hubiera creado empleo estable y real. Pero a Zapatero le gusta el mundo virtual, le encantan las apariencias, prefiere parecer a ser.
Está claro que la economía española, gracias a las exigencias de Ángela Merkel y a la rectificación del presidente español, está ahora en el camino adecuado. La salida de la crisis será más lenta que en otros países por la desconfianza que suscita Zapatero. Y, tal vez por esa misma razón, la creación positiva de empleo se está retrasando mucho más de lo que el bienestar de la sociedad española exige.
TEMAS RELACIONADOS: