José María Lara | Martes 25 de marzo de 2008
El Madrid y el Barça parecen jugar al despiste, merodeando alrededor del título sin querer estirar la mano para cogerlo. El "Pasa tú primero que a mí me da la risa" gobierna esta extraña persecución, en la que el perseguidor se cansa, y el fugitivo se detiene. Ninguno de los dos está cumpliendo su parte y, tras el suicidio en masa de los que podríamos llamar "profetas constantes", que han ganado ya tres veces la liga con el Madrid, pero todavía no la han ganado ninguna, solo nos queda un severo desconcierto: ¿Quiere alguno de estos dos ganar la liga o solo darle emoción?
Hay dos maneras de verlo: o los dos mejores equipos de la liga son muy malos y tienen una moral de cristal, o es que sus rivales son casi tan buenos como ellos. Por ejemplo, el Valencia. Utilizando la Copa del Rey como una muleta en la que apoyarse, se ha alzado de sus cenizas. Eliminó al Barcelona jugando con un orden claro y una alineación ofensiva, de tú a tú en ambos campos, como hacen los grandes. Con ese mismo espíritu se ha presentado en el Bernabeu, y con algo de suerte y la mejor versión de su portero, se ha impuesto al líder en su campo. Koeman ha recogido, merecidamente, el premio de su apuesta por el fútbol de clase, la que tiene su plantilla.
El Atlético ha dado la de cal, frenando en seco al Sevilla y aguantando su plaza de Champions. Ese objetivo puede salvar la temporada. Con sus perseguidores muy cerca, lo que resta de liga va a ser una lenta agonía hasta confirmar la cuarta plaza, si es que finalmente lo logra. Pero a eso está acostumbrado este equipo, que vive de los fogonazos de sus delanteros y de una lucha sorda, a veces torpe, pero constante. Si los colchoneros consiguen su propósito, ya tienen lo más difícil: una delantera de Champions. Por lo demás, tendrán que hacer muchos cambios para aspirar a algo en la primera competición europea.
Una mención para el debutante en la convocatoria de la selección española. De La Red, como Granero, Piqué (Manchester United), Arbeloa (Liverpool), Bojan, Diego Capel, Mata, y alguno más, forma parte de una generación brillante, que pide paso con su juego. Me ha sorprendido ver a De la red, un medio excelente en la distribución, jugando de central con solvencia frente al Benfica, en la vuelta de la Copa de la UEFA. Esa polivalencia la demostró Piqué el año pasado en el Zaragoza: un central de más de uno noventa, que la toca con clase jugando de pivote.
El perfil de central - medio defensivo, en el que destacan jugadores como Márquez (mejicano) o Fazio (argentino), no abunda en la selección, lo que los hace más interesantes. Bojan o Mata, por ejemplo, juegan en cualquier puesto de la delantera, y Arbeloa o Torres, en cualquiera de la defensa. Si además de polivalentes y precoces, son competitivos, es decir, no se arrugan en las grandes ocasiones, la Selección subirá de nivel. No hay que olvidar que Sergio Ramos, Cesc, Iniesta, Silva o Fernando Torres, no pasan de los 23. Quizá nos vaya mejor si empezamos a confiar en nuestros mejores jóvenes tanto como confian en ellos los ingleses. Por algo se empieza...
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