Opinión

Los amigos de Gadafi

Viernes 04 de marzo de 2011
Mientras la Liga Arabe sigue estudiando la propuesta de mediación formulada por Hugo Chávez, el hijo de Gadafi se ha apresurado a rechazarla, con una buena dosis de ironía. No ha debido de gustarle mucho a Said al Islam Gadafi que otro tirano interfiera en sus asuntos; como él mismo ha dicho, “es como si yo fuera a propiciar un acuerdo en el Amazonas; respeto a los venezolanos, pero no tienen ni idea”. Razón no le falta. Los intereses petrolíferos que pudieran unir a libios y venezolanos tienen su cauce de defensa en el seno de la OPEP. La única razón por la que Chávez se ha acercado a Irán y Libia, amén de su afán de protagonismo, es la de fomentar discordia y desestabilización en el marco de una estrategia anti-occidental. Sólo que, en esta ocasión, no le ha salido como esperaba.

Por otra parte, la negativa de Libia a que nadie interfiera en lo que allí está pasando, retrata a la perfección la inoperancia de entidades como la Liga Arabe -cuya credibilidad está por los suelos de un tiempo a esta parte- o la Alianza de Civilizaciones, cuya utilidad sigue siendo un misterio. Por no citar ALBA, el “selecto” club bolivariano del que forman parte Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia. En tiempos recientes, cuando Moratinos estaba al frente de Exteriores, toda esta camarilla era con quien las autoridades españolas mantenían una sintonía más que discutible, conviene no olvidarlo. Y tomar nota para que las tornas varíen lo antes posible.

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