Según el Gobierno chileno
Viernes 04 de marzo de 2011
Un informe elaborado por el Gobierno chileno responsabiliza a Alejandro Bohn y Marcelo Kemeny en calidad de propietarios de la mina San José, del accidente que sepultó a 33 mineros que milagrosamente lograron sobrevivir 70 días a 700 metros de profundidad, de los cuales 11 aún continúan bajo tratamiento médico y psiquiátrico.
La Cámara de Diputados de Chile ha aprobado por unanimidad el informe de conclusiones sobre el accidente de la mina San José, en la ciudad de Copiapó (norte), que dejó atrapados durante 70 días a 33 mineros. El documento apunta a los propietarios del yacimiento como principales responsables del derrumbe.
El órgano legislativo ha respaldado las conclusiones de la Comisión Investigadora, que ha tardado cinco meses en elaborar el informe, con los votos favorables de 84 diputados. Ahora, el siguiente paso es remitirlo al fiscal que investiga el caso para que le sirva de guía en las pesquisas.
El texto determina la responsabilidad de Alejandro Bohn y Marcelo Kemeny como propietarios de la mina San José, que no cumplía con las medidas de seguridad necesarias para operar. Además, cuestiona la actuación del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) por su deficiente control sobre la explotación.
Se espera que este documento sirva para impulsar reformas legislativas en materia de seguridad laboral, especialmente en el ámbito de la minería, para lo cual fue entregado también al ministro del ramo, Laurence Golborne, que se ha comprometido a estudiar las propuestas, según informa Radio Bio Bio.
11 aún en tratamiento
Por otro lado, once de los 33 mineros que estuvieron 70 días atrapados en un yacimiento del norte de Chile continúan con licencia médica y apoyo psicológico cuatro meses y medio después de su rescate, que finalizó con éxito el pasado 13 de octubre.
Según informó la Asociación Chilena de Seguridad (Achs) al diario vespertino La Segunda, a lo largo de estos meses veintidós de ellos han sido dados de alta por los profesionales de salud mental del Hospital del Trabajador de Santiago.
De este grupo, ocho trabajadores decidieron abandonar el tratamiento. Respecto a los once que siguen con apoyo psicológico, el gerente general de la Achs en la región de Atacama, Alejandro Pino, explicó que siete residen en Copiapó, tres se encuentran en Santiago y otro recibe tratamiento en Rancagua, a unos 86 kilómetros al sur de la capital.
"Presentan estrés postraumático, requieren tratamiento farmacológico y psicoterapia de apoyo. Por esta razón, ellos aún no están en condiciones de reintegrarse al mundo laboral", señaló Pino, quien atendió a los mineros mientras estuvieron recluidos.
Todos ellos continúan recibiendo un sueldo financiado por la Achs, una corporación privada sin fines de lucro que otorga cobertura total a los siniestros por accidentes laborales.
En el caso de los mineros dados de alta, cuatro de ellos han podido reinsertarse al mundo laboral, según indicó Pino. Uno de ellos, Darío Segovia, se dedica a la producción frutícola, mientras que Mario Sepúlveda, Omar Reygadas y Daniel Herrera han realizado varias charlas de motivación.
Segovia, Reygadas y otros dos mineros, Carlos Bugueño y Edison Peña, perdieron en diciembre tanto sus licencias médicas como sus sueldos por no asistir a las sesiones médicas debido a sus viajes al exterior, según informó entonces la Achs.
Desde su salida a la superficie, los mineros han participado en numerosos viajes, tanto de forma individual como en grupo, como el que les llevó en enero a Disney World o el que 25 de ellos finalizaron ayer tras pasar ocho días por Tierra Santa.
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