Opinión

Fútbol, política e imagen de España

Sábado 05 de marzo de 2011
Hace pocas fechas, el Real Madrid y el Gobierno suscribían un acuerdo de colaboración para que el club blanco fuese la imagen de España en el extranjero. Con el lema “visit Madrid. Visit Spain”, se pretendía que la institución presidida por Florentino Pérez llevase el nombre de Madrid y de España por todo el mundo. El acuerdo en cuestión llegó incluso a despertar el recelo del Sevilla, cuyo presidente, José María del Nido, veía un trato de favor hacia el club capitalino. Con todos los respetos al Sevilla y al resto de clubes de la liga española, probablemente los dos equipos con mayor proyección mundial son el Real Madrid y el Barcelona; de ahí su importancia como escaparate. Ocurre que el Barcelona no parecía estar por la labor. Así lo manifestó ayer el ministro de Industria, Miguel Sebastián, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Entre tanta polémica sobre consumo energético, gasto de ruedas y límites de velocidad, se coló un tema tan absurdo como revelador de lo mal que casan deporte y política. Miguel Sebastián fue taxativo: “no hubo forma de que el Barça fuera imagen de España”. Hay que recordar que el ex presidente barcelonista, Joan Laporta, está ahora al frente de un partido secesionista. Con independencia de sus éxitos deportivos, a Laporta se debe la exacerbada catalanización del Barça, olvidando que hay seguidores de la institución blaugrana por todo el mundo, no sólo en Cataluña. Ya es bien triste que por un puñado de acomplejados y nacionalistas obtusos, el que a día de hoy es sin lugar a dudas el mejor club del mundo no pueda lucir en su camiseta una alusión directa a España. El tema trasciende de lo eminentemente futbolístico, aunque nadie puede negar la repercusión del deporte rey, y más desde que España ganase el mundial el pasado verano. Tan ridículo como incomprensible. Ridículo, por el gesto absurdo que mezcla deporte y política; incomprensible, porque, si se trata de llevar el secesionismo al fútbol, lo coherente sería competir fuera de la Liga española: a jugar con el Palamós y el Figueras. En eso consiste la independencia verdadera; en esto y en todo.

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