reseña
Domingo 06 de marzo de 2011
Salvador de Madariaga: Bosquejo de Europa. Estudio introductorio de José María Beneyto. Encuentro. Madrid, 2010. 264 páginas. 23 €
Atónitos por ver cómo se desvanece la idea de Europa que durante décadas se había forjado con ilusión creciente, sobre todo a partir del derribo del muro berlinés y con ello la desaparición del telón de acero, los pensadores del Viejo Continente que aún creen en la idea de Europa tienen gran interés en reavivar los rescoldos de ese casi perdido sentimiento supranacional, con textos de grandes pensadores e ilustres científicos políticos. Este es uno de los motivos de la reaparición de un clásico olvidado de la literatura del pensamiento español, el Bosquejo de Europa, que Salvador de Madariaga escribió a mediados del pasado siglo y vio la luz por primera vez en México en 1951. El texto analiza una realidad europea como civilización y cultura homogénea dentro de la pluralidad de las naciones que la integran. Otro motivo es sin duda la calidad intelectual del autor y su mérito en ser uno de los fundadores de la Europa renacida de los rescoldos de la Segunda Guerra Mundial.
El ensayo, lleno de frescura y anécdotas que hacen muy amena la lectura, analiza la tierra y sus gentes y define un curioso altar de hombres ilustres, más bien personajes representativos o, como lo define el propio autor, un “Olimpo europeo”, cuyas cuatro figuras principales, Hamlet, Don Quijote, Fausto y Don Juan, son arquetipos de los europeos cuyas luchas y tensiones entre razón y pasión forjan el destino del hombre. Asimismo Madariaga ahonda en las tensiones internas que padece esta patria de naciones y en sus resonancias. Coincidiendo con su coetáneo Ortega y Gasset en su célebre Rebelión de las masas, una de las ideas principales de la publicación de Madariaga es la crisis profunda que arrastra Europa y el peligro que conlleva incluso a la desaparición del espíritu continental. “Europa está amenazada por sus propias tendencias suicidas”, asegura el autor, y la salida de esta crisis no puede buscarse únicamente en la unión reducida a lo jurídico y económico, sino que pasa por encontrar el camino a la unidad espiritual.
Bosquejo de Europa se resuelve así, tanto en su primera edición mexicana, su segunda bonaerense de los años 60 y también la actual de 2010, en una interpretación de Europa, pero también de España, en clave empírica, arrinconando las reflexiones de su generación precedente, el 98, y utilizando la objetivación anglosajona combinada con la ironía y la anécdota. Una fórmula que asegura su vigencia y actualidad.
Por Margarita Márquez Padorno
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