Nacido en Italia, emigrado a Argentina cuando era joven y ahora residente en Barcelona, el psicólogo Walter Riso ha estado esta semana en Madrid para presentar su libro "Manual para no morir de amor". En él explica diez principios básicos para evitar el sufrimiento cuando se ama a otra persona, un mal que él mismo cataloga como "un problema de salud pública". En todos sus libros, Riso ha perseguido el propósito de crear una vacuna contra el sufrimiento humano, proponiendo estilos de vida saludables en distintos órdenes de la vida. EL IMPARCIAL ha hablado este miércoles con el psicólogo para descubrir las claves del amor inteligente. Por C.C.
¿Qué es el amor?El amor es un conjunto de tres elementos básicos. El primero es
Eros, que viene de la tradición griega. Es la química, las ganas del otro, el sexo llevado a los imaginarios. En otras palabras, Eros es erotismo. El segundo de ellos también viene de los griegos. Se llama
Filia y significa amistad. Las parejas tienen que ser compinches, tener proyectos de vida similares, pasarlo bien y ser amigos. Esta es la parte más importante del amor pues aunque todas sean necesarias para una sana relación, pasamos más tiempo en la amistad; vas al cine, das un paseo, te quedas en casa o haces un viaje y en todo ese tiempo es fundamental la alegría compartida y la complicidad. El tercer elemento que compone la triada del amor viene de una tradición judeo-cristiana. Es el
Ágape, que es cuidar al otro, ser sensible a sus necesidades y querer el bien de la otra persona. Por eso, si tienes deseo de alguien que es amigo o amiga y ese deseo está recorrido de punta a punta por la ternura decimos que es amor;
Eros,
Filia y
Ágape.
¿Qué le ha llevado a escribir este libro?He escrito muchos libros, unos más complicados que otros, pero este quise fuera un libro practico y asequible que sirviera para trabajar la prevencion y promocion de la salud. El amor, como se ha manejado, es un problema de salud publica. La gente sufre demasiado y creo que podemos crear nuevos esquemas, nuevas reflexiones y nuevos modos de relacionarnos q sean mucho mas saludables.
¿Por qué sufrimos tanto por amor?Sufrimos porque en la fase del enamoramiento hay un sentimiento de posesión, lo que hace que aparezca el miedo a perder al otro. Esta es una creencia muy irracional pero que está íntimamente ligada al enamoramiento, a la química y a la exaltación propia de esta fase. Pero también, sufrir por amor tiene que ver con una serie de carencias personales que nuestra cultura alimenta al inculcarnos una idea equivocada del amor. Por ejemplo, la creencia de que si no sufren por nosotros es que no nos aman, que el amor nos va a realizar como personas o que sin él no podemos vivir. Todos estos valores sociales conducen a una dependencia afectiva, que también es responsable de un gran sufrimiento. Yo a eso no lo llamo amor, lo llamo intoxicación afectiva. Lo que tenemos que hacer para evitar una situación así es pensar en la triada de la que he hablado antes ya que si reducimos el amor a
Eros, al sentimiento en exclusiva, el éxito de la relación deja de depender de uno mismo. Los sentimientos fluctúan; unos días se quiere más, otros menos, y si sólo te basas en esto la sensación de miedo y la dependencia se acentúan y, en consecuencia, crece el sufrimiento.
¿De dónde nos viene esta idea totalitaria del amor que, como dice, nos hace sufrir?Viene de tiempos remotos. Para los griegos el amor era una divina locura y, en cierto modo lo es, un virus o una adicción socialmente aceptable. También tiene cierta influencia de la religión. Hasta hace poco se decía que el matrimonio era una "santa cruz", una institución que había que soportar. Ahora todo ello ha cambiado y la postmodernidad nos sitúa en dos extremos. Por un lado nos dice que la diversión es lo más importante. Es el hedonismo puro, y en este contexto está sucediendo que las separaciones ocurren antes de los cuatro años. El otro vértice es la idea de que el amor no tiene límites, que pase lo que pase amaremos al otro y que todo es superable con amor. Este sentimiento incondicional tampoco es bueno porque lleva a aceptar el maltrato, la infidelidad, la sumisión... Por eso afirmo que el amor es un proceso activo y vivo que nos lleva a buscar esos puntos medios. Requiere voluntad y esfuerzo, pero al final tiene una gran recompensa.
¿Nos inculca la industria cultural, el cine, la moda, la música o la publicidad, esos valores extremos de la postmodernidad?Todo ello es parte de la cultura cotidiana que convierte el amor en una cuestión de expectativas. Frases como "el amor es para toda la vida" o "el amor puede con todo y mueve montañas" son erróneas. Yo creo en el amor como un concepto más terrenal. Necesitamos proyectos más realistas en los que exista un individualismo responsable. No busquemos el amor como un dios, estamos en la tierra y las personas son de carne y hueso, con sus virtudes y sus fallos.
¿Cual es el primer consejo para amar de manera equilibrada?Lo fundamental es observar la relación. No nos podemos cruzar de brazos y esperar que funcione sola pues cada uno es el principal responsable de que funcione su vida en pareja. Otro punto importante es entender que amar no es depender, lo que implica varias cosas. La primera es que, aunque exista deseo por la otra persona, tenemos que cultivar la capacidad de renunciar al mismo cuando deba hacerse. Te pongo un ejemplo: el ochenta por ciento de las personas continúa insistiendo cuando una relación se ha acabado, aún incluso cuando el otro les dice que no las quiere. Hay, por lo tanto, que aprender a diferenciar el apego del deseo para no dañarnos. La segunda cosa que tener en cuenta es que también estamos siendo dependientes si aceptamos que el amor ponga en peligro nuestra realización personal, que nos haga involucionar y asistamos al proceso. La tercera estaría relacionada con nuestros propios principios. Si el amor nos exige auto anularnos es que estamos con la persona equivocada. Y, para terminar, si el primer punto era estar atentos y el segundo ser independientes, también es esencial que en la pareja haya grandes dosis de humor. Hay que reírse juntos y, aunque muchos pensarán que si no alcanza para pagar las facturas hay poco de lo que reírse, la crisis ha demostrado que las parejas que tenían Eros, Filia y Ágape han salido fortalecidas de esta situación.
He recuperado uno de los diez principios de supervivencia afectiva que enumera en su libro. Dice lo siguiente: "Casarse con el amante es como echarle sal al postre", ¿cabe la infidelidad en el amor?Primero hay que definir la infidelidad, que es la ruptura engañosa y traicionera de un pacto afectivo-sexual preestablecido. Si tú y yo tenemos un acuerdo de exclusividad y te engaño, fallamos el contrato, aunque a la vez, si hay una relación en la que se diga "los jueves está todo permitido", esa relación extra matrimonial de los jueves no puede considerarse una infidelidad. En definitiva, la infidelidad dependerá del pacto. Normalmente, en la fase de noviazgo, si hay amor se suele perdonar una aventura en una noche loca pero, la relación con un amante es un engaño sistemático que no suele perdonarse. Yo recomiendo a quien tenga un amante que trate de resolver antes su relación inicial y si no se puede es preferible salir de ella. Ahora bien, determinadas personas abren una "sucursal afectiva" y comienzan una relación paralela en la que todo resulta muy bonito; toman
champagne, se recitan poesías en Venecia y se besan bajo la lluvia, pero sucede que cuando esta persona vuelve a su vida normal y encuentra a su compañero terráqueo, quiera convertir a su amante en su pareja estable persiguiendo una infinita e irreal luna de miel. Lo he visto varias veces y, en la mayoría de los casos se traduce en un gran fracaso. El amante, para quien lo quiera tener, está hecho para disfrutar, por eso digo que cuando lo introduces en la vida cotidiana es como echar sal al postre.
¿Tendríamos que aprender a estar solos?Hay una frase que a mí me gusta especialmente: "el amor es como las mariposas, si las persigues desesperadamente, se alejan, pero si te quedas quieto se posan sobre ti". Cuando estar en pareja se convierte en una ansiedad vital para alguien, puede llegar a producirle un trastorno psicológico. Hay personas que andan con un cartel invisible que dice "necesito pareja" y se preguntan por qué no encuentran a nadie. ¡Es que se les nota!. Pero también hay que aclarar que el ser humano no está hecho para la soledad. Tenga o no pareja, siempre se cuenta con algun amigo o amiga especial. De hecho, la gente que es ermitaña afectiva tiene una patología que en psicología llamamos esquizoide. Así que, de nuevo, la virtud está en el equilibrio. Solos no es solos afectivamente, y no siempre hay que tener una RELACIÓN con letras mayúsculas.
Si le digo una franja de edad, empezando entre los 20 y los 35 años, ¿me puede dar consejos para amar en la misma?En esa primera juventud hay que hacerse tres preguntas. Primera, ¿me puede dañar esa persona?. Segunda, ¿puede limitar mi desarrollo?. Tercera, ¿se ven mis principios afectados? Si las respuestas son no, no y no, ¡ponga el pie en el acelerador! También, a partir de los 27, una persona empieza a buscar un proyecto de vida, por lo que se debe buscar y saber elegir a personas que tengan una visión similar a la nuestra.
¿Y en una segunda juventud, de los 35 a los 50?Aquí es más importante entrar por la
Filia q por el
Eros. Uno ya no busca tanto la taquicardia y la quimica alborotada sino que el sabor de los buenos vinos, que maceran en cubas de roble durante años. A partir de los 40 quieres que haya compatibilidad y estar tranquilo, siempre con algunos brotes de emociones esporadicas, locas y descontroladas pero con una base de estabilidad.
¿Y de los 50 a los 65?Pues se repite con mayor profundidad, pero también el
Eros suele aumentar a esa edad, sobre todo en las mujeres. Básicamente, después de los 50 uno busca que no le compliquen la vida y amar con el reposo que dan los años.