en valencia
Jueves 10 de marzo de 2011
La Casa Museo José Benlliure de Valencia exhibirá desde mañana y por vez primera una edición príncipe y sin inventariar de los grabados "La Tauromaquia", de Goya, incluidos en el legado que la familia Benlliure donó a esta ciudad.
Por primera vez será exhibida a partir de este viernes una edición sin inventariar de los grabados "La Tauromaquia", de Goya, en la Casa Museo José Benlliure de Valencia.
La serie de aguafuertes, puntas secas y buriles "La Tauromaquia", realizada en 1816 por Francisco de Goya, se localizaron de forma fortuita en 1986 en una carpeta semioculta en la mesa de despacho de la residencia valenciana del pintor José Benlliure.
Las 33 estampas, muy deterioradas por causa de la riada de octubre de 1957, han sido restauradas en los últimos años por técnicos del Instituto Valenciano de Conservación de Obras de Arte, a iniciativa del Ayuntamiento.
La calidad de los trabajos, los personajes, a pie o a caballo, las diversas suertes y las creaciones del propio Goya han convertido estas láminas -de las que se exhiben todas menos una, la más deteriorada- en "muy especiales", ha dicho en una rueda de prensa la concejala de Acción Cultural, María Irene Beneyto.
Acompañada por el director de los museos del Ayuntamiento, Miguel Ángel Catalá, y del dibujante y pintor Vicente Colon, Beneyto ha recalcado que, en ellos, Goya presenta "el drama y la tensión que se vive en el arte del toreo en una línea poco tradicional para la época".
En la muestra se recogen las diversas técnicas empleadas por Goya y los detalles de cada uno de los grabados, que hacen referencia a los toreros del momento, como Martincho o Pepe Illo, cuya muerte quedó plasmada en uno de los aguafuertes.
Por su parte, Catalá ha resaltado que esta exposición constituye "una decidida apuesta" por realzar y dar a conocer al público valenciano "las importantes colecciones de grabados que posee el Ayuntamiento de Valencia".
Sobre el hallazgo "fortuito, feliz e inesperado" de la citada carpeta, el también historiador del Arte ha explicado que, "ni en el propio inventario de esa casa-museo, realizado al tiempo de su constitución hace más de medio siglo, ni en el general de bienes muebles de carácter histórico-artístico del Ayuntamiento impreso en 1958, existían referencias explícitas o simples indicios de la existencia de tan valiosas láminas".
La edición de estos grabados en 1816 resultó "un gran fracaso comercial", según el responsable municipal, pese a que se vendieron por el entonces "módico" precio de diez reales la estampa suelta y trescientos reales el conjunto de los 33. Las láminas o planchas de cobre fueron guardadas celosamente por el propio Goya "y tan solo reaprovechadas tras ser malvendidas en Francia por su nieto Mariano, para una segunda edición", ha explicado Catalá.
El Ayuntamiento de Valencia posee, así, una casi completa serie de aquella primera edición, "de calidad y valor económico muy superior, obviamente", a las estampas tiradas en 1855, 1876, 1905, 1920, 1922, 1929, 1937 Y 1979.
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