Jack Kerouac: Pic. Traducción de Daniel Ortiz. Escalera. Madrid, 2010. 112 páginas. 14 €
Ediciones Escalera presenta
Pic, novela que había estado inédita en España y que fue publicada inicialmente en 1971, dos años después de la muerte de su autor, Jack Kerouac, padre de la llamada
Beat generation, grupo literario que promovió algunos derechos aceptados por todos hoy, aunque también algunos excesos que llevaron al propio Kerouac a la tumba. La obra comienza descubriendo la vida de campo de los habitantes de Carolina del Norte (EE.UU.), con sus tradiciones y supersticiones, pero también con sus miserias y sus esperanzas de un futuro mejor. En este contexto arraiga Pictorial Review Jackson (Pic), un niño de 10 años que está al amparo de su abuelo y que, muerto éste, escapa con la ayuda de Slim, su hermano mayor.
Emprendida la marcha a Nueva York, no sin pocas aventuras ni tampoco desprovistos del respeto que muestra siempre el viajero por los lugares que visita y las gentes que conoce, consiguen llegar a su destino, donde les espera Sheila, esposa de Slim, en cuyo vientre alberga un futuro fascinante para la familia, recién aumentada con la llegada de Pic. Reunidos por fin en Nueva York, aprieta el hambre, escasean las posibilidades de empleo y crecen las dificultades económicas, pero no les falta a estos personajes las fuerzas por luchar y salir adelante en una sociedad tan poco solidaria y compasiva como la que ambienta la novela de Kerouac, y que denuncia.
Slim asume la responsabilidad de buscar un trabajo que le permita garantizar el bienestar de los suyos. Y en un mismo día pasó por dos oficios distintos; mientras por la mañana abusa de sus riñones y brazos en una fábrica de galletas, aparentemente un “dulce” trabajo, al tiempo que de una nula consideración por atentar contra la dignidad humana, por la noche exprime sus pulmones en un saxo para intentar ser contratado por una sala de jazz, soplando y soplando cada vez más fuerte como hacen los trompetistas y saxofonistas de las orquestas de merengue. Exhausto queda, sin ninguno de los dos trabajos también.
Decididos a construir un destino mejor, Slim, Sheila y Pic fijan su objetivo de un hogar sin penurias en San Francisco. Kerouac afina su sensibilidad más si cabe todavía en esta parte de la novela al mostrar el cuidado y la dedicación que Slim le brinda a su esposa, que, encinta, es la que viaja en la comodidad del transporte, y con el poco dinero restante asegura el alimento del pequeño Pic durante la dura travesía, que bien emula a la conocida
Ruta 66.
Final feliz aunque con porvenir incierto para los personajes. Atrás quedan los viajes de una punta a otra del país y el frío, la vileza de la vida para los que no tienen dinero, y el jazz. Elementos todos ellos relatados con detalle y esmero por Kerouac, con buenas dosis de ternura que caracterizan a un Pic que descubre el mundo a tan temprana edad; y no menos valioso es el esfuerzo de Daniel Ortiz por una traducción tan adecuada y atinada.
Por Enrique Cabrero Blasco