la cifra de muertos tras el seísmo asciende a 1.353 y la de desaparecidos a 1.085
Domingo 13 de marzo de 2011
Dos días después de que un brutal terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter asolará Japón, es hora de hacer recuento de daños. La devastación a lo largo y ancho del país es enorme y la cifra de muertos, situada por ahora en 1.217, no cesa de crecer. Además, el temor a un posible accidente nuclear en la central de Fukishima incrementa el temor popular.
Dos frentes se abren tres días después del terremoto y el tsunami. Por un lado, el factor humano. La devastación es, como algunos apuntaban, mucho mayor de lo reportado en un primer momento. Naoto Kan, el primer ministro ha aceptado la posibilidad oficial de que haya más de diez mil muertos. Solo en la ciudad de Sendai se contabilizan diez mil desaparecidos.
A medida que se vayan contabilizando las desapariciones de las distintas poblaciones es muy probable que esta cifra se multiplique. No existe por el momento un número oficial, ni siquiera aproximado, de heridos. Lo único cierto es que las estimaciones suben cada hora. Se calcula que hay más un millón de personas sin hogar y con problemas de agua y comida. Las comunicaciones no se han restablecido en la zona, por lo que mucha gente vaga buscando a los suyos.
Sólo en el área de Sendai se contabilizan 1.4 millones de hogares sin electricidad y 500,000 sin agua. La Agencia Nacional de Meteorología nipona ha revisado la magnitud del terremoto y ha ascendido su valoración a un nivel 9. El gobierno de Tokio está aceptando oficialmente la ayuda internacional, a diferencia de lo que pasó en 1995 en el terremoto de Kobe. Por otro lado, las réplicas continúan y el domingo se han contabilizado ya más de 90.
El otro frente es la amenaza de que se agrave el problema de las centrales nucleares 1 y 2. El gobierno japonés ya ha confirmado la fusión del núcleo de al menos dos reactores dañados. La prueba fundamental es la presencia de Cesio alrededor de la planta, elemento que resulta de la exposición del núcleo a la atmósfera. En caso de agravarse la situación en las centrales, el área de evacuación se ampliaría lo que dificultaría en gran medida las medidas de búsqueda y rescate.
El primer ministro ha pedido a las principales compañías niponas que bien paren o ralenticen su producción para reducir en lo posible el consumo de energía. El 30 por ciento de la energía electrica producida en Japón sale de sus centrales nucleares, por lo que el suministro está seriamente reducido. Honda, Toyota, Kawasaki Industries, etc. ya han respondido tomando medidas para reducir su gasto eléctrico.
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