Lunes 14 de marzo de 2011
Una de las consecuencias del terrible seísmo que a finales de la pasada semana devastó Japón es la situación de alarma nuclear vivida en la central nuclear de Fukushima. El hecho ha servido para que algunos de los que generalmente claman contra las nucleares se alcen ahora, con el argumento de sus riesgos, supuestamente mayores que los de otras fuentes de energía. No se sabe si por desconocimiento o mala intención -quizá algo de ambas- omiten una serie de detalles que es preciso traer a colación. Para empezar, estamos ante el terremoto más devastador de la historia de Japón, con un índice en la escala Ritcher de 8,8. Eso da una idea de la magnitud del desastre.
Las centrales nucleares japonesas se cuentan entre las más seguras del mundo. Tan es así que Estados Unidos y Alemania se han apresurado a revisar su política nuclear para adaptarla a los parámetros nipones, señal inequívoca de que las cosas se habían hecho bien. Japón es el único país donde las centrales nucleares se construyen para soportar terremotos de 7,5 grados; un terremoto de esta graduación es ya de por sí muy importante. Además, cuentan con un sistema de apagado automático ante eventualidades como la del pasado 11 de marzo. Así las cosas, de las 55 centrales nucleares niponas, sólo en la de Fukushima ha habido problemas de consideración. Y todo ello insistiendo una vez más en la enorme virulencia de un seísmo que ha arrasado la tercera parte del país. Desde el primer momento, las autoridades pusieron en marcha los protocolos de emergencia destinados a contener un problema semejante. Argumentos todos ellos que han de tenerse muy en cuenta antes de volver a recurrir a ciertos tópicos tan caducos como falaces. Además, hay que ser cautos con las comparaciones. Todas las fuentes de energía convencionales tienen sus riesgos: el petróleo es prohibitivo y altamente contaminante; el carbón es de una extracción difícil y, con frecuencia, muy peligrosa; y la energía hidráulica no es inmune a los seísmos. En resumen, hay que analizar precios, ventajas y riesgos con objetividad y sin prejuicios.
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