mundo curioso
Lunes 14 de marzo de 2011
La obsesión de Miljenko Ladislao Konstantin Parcerisas Vukovic, de 56 años, con Julia Roberts raya en lo descabellado. A pesar de que ha sido pobre toda su vida, siempre consigue algo de dinero para hacerse un nuevo tatuaje.
Miljenko Ladislao Konstantin Parcerisas Vukovic está enamorado y no se avergüenza de reconocerlo. Semidesnudo, contempla en el espejo de una tienda los 82 tatuajes que tiene en el cuerpo de la actriz Julia Roberts, cuyo creador fue Leonardo Alarcón, un viejo amigo que conoció gracias a un folleto que le pasó un joven, mientras deambulaba por las calles de Viña del Mar.
“A Julia yo la amo y el Leo apenas me vio, me recibió muy cariñosamente. Le conté que me gustaba esta mujer hermosa y le pareció interesante y empezamos a hacer el trato”, cuenta, mientras observa medio embobado a una de las Julias que tiene al lado del ombligo. Al parecer, la primera que se tatuó.
“Ahí conversábamos mucho y él me ponía películas de esta preciosa mujer mientras me tatuaba. Llegaba mucha gente a tatuarse, por diferentes motivos. Diez mil pesos me salía cada carita. No me dolían las agujas y cuando me hice el primero, me sentí muy feliz. La miraba a cada rato, era como que estaba ahí conmigo y yo le hablaba y le decía cosas lindas. Ni me acuerdo cuándo fue el primero, pero estoy enamorado. Las chilenas igual son lindas, pero ella es una diosa para mí”, confiesa sonriendo y mostrando los pocos dientes que le quedan.
A sus 56 años, Miljenko no pierde las esperanzas de poder ir a Norteamérica para conocer a su musa inspiradora. “Estados Unidos es un país que me gusta mucho y allá está mi amada. He jugado Kino para ver si tengo suerte, pero no. Yo me iría a vivir allá, porque estaría más cerca de conocer a esta mujer”, dice, apoyado en un mesón y con la vista fija en un álbum que siempre anda trayendo en su vestón y que contiene fotos de Julia Roberts y de sus familiares.