En la FRONTERA
Martes 15 de marzo de 2011
Hay que poner siempre la otra mejilla. Hay que dar ejemplo constante de lo que somos: seguidores de Cristo. Más aún en los tiempos que nos ha tocado vivir donde se asesinan a ministros cristianos, se persigue a cristianos coptos en Egipto, se queman puertas de templos en Madrid, se cometen sacrilegios con el robo de Sagrarios y de Sagradas Formas, se pinta, con signos sospechosos de algún rito, las paredes y el suelo de la iglesia de Las Salinas, en Almería y el pasado jueves, un numeroso grupo de chicos y chicas entra en la capilla del campus universitario de Somosaguas en Madrid y, tras leer en voz alta sus críticas hacia la Iglesia Católica y proferir insultos contra el clero, varias de las jóvenes participantes en el “evento”, rodean el altar y se desnudan de cintura para arriba.
Seguro que los que nos atizan en una mejilla seguirán con su campaña, que no olvidemos es internacional y bien orquestada, y con buenos solistas aquí en España. Solistas que han sido muy bien entrenados y que reciben enseñanza diaria por parte de profesores formados en la táctica de acabar con la “buena noticia”.
Por eso, considero que han sido muy importantes las palabras pronunciadas por Benedicto XVI el pasado miércoles de ceniza, en las que ha instado a los cristianos a “ofrecer el testimonio de la Fe a un mundo que se encuentra en dificultad y que tiene necesidad de regresar a Dios”. El Papa ha insistido en “el necesario testimonio evangélico de los cristianos, porque “en la mayoría de los casos somos el único Evangelio que leen todavía los hombres de hoy”.
Tenemos que dar testimonio de nuestra Fe sin avergonzarnos por ello. No hace falta ser valientes. Con ser sinceros y coherentes en nuestra vida, vale. Todos sabemos que es difícil. Muy difícil en los momentos actuales, porque ahora más que nunca se ridiculiza por todos los medios a los que damos testimonio de nuestra Fe. Desde el Presidente del Gobierno que vive en un constante trauma y que trata de hacer su propia transición, en la que Dios sobra, hasta los nuevos fariseos, que hacen de la burla su insignia.
Es necesario-como dice el Papa- dar testimonio evangélico y para eso es útil, que nosotros, primero conozcamos los Evangelios, y segundo, que sepamos interpretarlos, porque, no seamos ilusos, muchos de los que hoy nos denostan, han sido antes, o por los menos lo han intentado, fieles interpretes de la historia de Jesús.
Por eso, hay que estar atentos ante los ataques cada vez más virulentos que se están produciendo en el mundo. Atentos y dispuestos a defender nuestra Fe, siempre como nos enseño Nuestro Señor: con palabras de convencimiento y con hechos que sirvan de ejemplo. Y si es necesario, nos tocará poner la otra mejilla.
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