Según el último informe de Bruegel, el Gobierno tendrá que poner 54.000 millones de euros para recapitalizar las cajas, no los 15.000 que dice el Banco de España.
Hacía tiempo que Zapatero no se veía en esta tesitura, la de dar una buena noticia económica. Ha valorado el acuerdo entre sindicatos y AENA, que evita los
22 días de huelga anunciados por las centrales. Detrás de este conflicto está, recordémoslo, la decisión del Gobierno de vender el 49 por ciento de la compañía que gestiona los aeropuertos nacionales. El ministro de Fomento, José Blanco, ha aclarado que el Gobierno no piensa vender ninguno de estos aeropuertos. Claro que si miramos lo que encontramos es un acuerdo por el que se mantiene la plantilla y se consolidan los contratos temporales en un convenio colectivo válido hasta 2018. Con lo cual: ¿Quién va a querer comprar acciones de Aena con esas condiciones? ¿A qué precio? ¿No íbamos a acabar con los convenios colectivos?
Esto último tiene relación con una noticia de hoy y otra de dentro de ocho días. La de hoy: Conocemos los
costes laborales de 2010 facilitados por el INE: han caído un 0,3 por ciento y los salarios ordinarios, un 0,2 por ciento. Mientras, los precios subieron en el año un 3 por ciento. Es decir, que somos más pobres. No debería sorprendernos, en eso consiste estar en crisis. Es más, tenemos dos caminos para lidiar la crisis: los precios y las colas. Nosotros hemos elegido las colas, es decir, los cuatro millones largos de parados. Lo que nos dicen todos, dentro y fuera de España, es que es mejor elegir los precios: bajarnos el salario pero emplear a más gente. Fórmula para hacerlo: ligar los salarios a la productividad. Como ahora la productividad baja, los salarios lo harán también. Pero sin paro o sin tanto paro.
Y la noticia de dentro de ocho días. Se reúne el Consejo Europeo que o bien no aprueba el paquete de rescate, con lo que vamos a la quiebra (implanteable), o lo aprueba pero con condiciones. La condición estrella es... ligar sueldos y productividad. Es decir, acabar con los convenios colectivos. Es decir, reducir el poder de los sindicatos a la mitad.
Pero sigamos con Japón. El Conejo de Política Monetaria del
Banco Central Europeo se reunirá el próximo 7 de abril. Trichet ya dijo que subiría los tipos entonces pero la crisis de Japón hace pensar a los mercados que se echará atrás para dar un respiro en un momento de incertidumbre y de revés en la tímida recuperación económica. Es posible, claro, pero la Fed, que ayer mantuvo los tipos en el 0 por ciento, no hizo mención alguna a la situación en Japón. A Trichet le será más difícil soslayar la cuestión, pero puede no torcer sus planes. Hay varias razones para ello. Pero la previsión de
RBS de que el BCE subirá los tipos al 1,75% y que ayer comentamos ya tenía en cuenta este elemento.
Por otro lado, si ayer decíamos que lo previsible es un aumento de los precios del petróleo a medio y largo plazo por el replanteamiento de la energía nuclear (Alemania ya ha anunciado el cierre provisional de las centrales de construcción anterior a 1980), hoy Citi
advierte: La reconstrucción subirá los precios de las materias primas desde el año que viene. Súmese a ello que la Fed sigue inundando el mercado de liquidez más los problemas en el Magreb. ¿Qué quiere decir ello? Más tensiones inflacionistas. Más motivos para subir los tipos.
Las
agencias de calificación, que últimamente no dan más que malas noticias, han rebajado dos escalones la calificación de la deuda de Portugal, de A1 a A3. Lo hicieron ayer, en la víspera de una nueva subasta de la deuda portuguesa. Moody’s hace un juicio que es válido también para España: señala la escasa capacidad de crecimiento de la economía lusa. La situación de su deuda es dramática. Se han invertido las curvas de tipos: son mayores las rentabilidades de los títulos a 5 años que los que son a 10 años. Y están en niveles (7,5 y 7,2% respectivamente), muy peligrosos. Portugal anunció el pasado viernes un nuevo recorte de 5.000 millones de euros, para rebajar el déficit al 3% en 2012. Pero los problemas no son el gasto sino, como señala Moody’s, el crecimiento.
Por último, tres apuntes. El primero es ¿cuánto pesa la economía de Japón en el mundo? Se puede ver gráficamente
aquí. Segundo, Michael Lewis ya se planteó “cómo un terremoto en Tokio podría devastar Wall Street y la economía mundial”.
En 1989. Y tercero, el Gobierno dijo que España necesitaba 20.000 millones para recapitalizar el sistema financiero. El Banco de España dijo que 15.000. Goldman Sach, que 59.000. Bien, pues el último en hacer un cálculo ha sido Bruegel. Necesitaremos 75.000 millones de dólares, que son 54.000 millones de euros.