Opinión

LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DEL TSUNAMI

Luis María ANSON | Jueves 17 de marzo de 2011
Lo más grave de la catástrofe nipona es la pérdida de vidas humanas. Después, las amputaciones, las enfermedades que han contraído o pueden contraer centenares de miles de japoneses. Finalmente, están las consecuencias económicas.
La tercera economía del mundo entrará en recesión y, como una ola tras el terremoto, inundará algunas economías paralelas o antagónicas. La repercusión del desastre en las Bolsas occidentales ha sido fulminante. La recuperación económica se ha fragilizado. Cuando Estados Unidos y la Unión Europea se estaban enderezando, el tsunami japonés, tal vez no detendrá la recuperación, pero la va a ralentizar. Todavía es pronto para calibrar las consecuencias de lo que se nos ha venido encima. Pero, salvo alguna circunstancia favorable, como el descenso, al menos inicial, en el precio del petróleo, está claro que la economía mundial va a pagar una alta factura por la catástrofe nipona. Y eso suponiendo que la alarma nuclear no vaya a más y se quede solo en el histerismo popular y el agitprop de los grupos ecológicos.
Hace doscientos años un terremoto en Japón se hubiera reducido a la nación del crisantemo. La globalización ha hecho realidad la aldea mundial de McLuhan y sería inútil reducir la crisis nipona a aquella lejana área del Pacífico. Obama, Merkel, Sarkozy, Cameron se dieron cuenta enseguida del alcance de lo sucedido y han empezado a tomar medidas para paliar las consecuencias del tsunami cuando las economías occidentales despegaban ya con firmeza.

TEMAS RELACIONADOS: