América

Obama vuelve la vista a América Latina

Busca reconquistar la región

Viernes 18 de marzo de 2011
La gira de Obama por América Latina comienza hoy sábado con su llegada a Brasil. Chile y El Salvador serán los otros dos países que visite el presidente estadounidense, a quien muchos echan en cara no haber variado un ápice la política de su antecesor, George Bush, respecto a América Latina. ¿Conseguirá Obama recuperar el liderazgo perdido en la región y acallar a sus críticos?

La llegada de Barack Obama a la presidencia de los EEUU hace ya más de dos años creó muchas expectativas en múltiples ámbitos. A parte del mero hecho de ser el primer presidente negro de la historia de los EEUU, tanto dentro como fuera de su país se pusieron tantas esperanzas de cambio en su figura que el resultado ha acabado siendo necesariamente decepcionante.

Esto incluye a los países de América Latina, que con la victoria del candidato demócrata esperaban que la política de los Estados Unidos respecto a su tradicional “backyard” cambiara de rumbo. Fue el propio Obama quien se comprometió en la Cumbre de las Américas en Trinidad en el 2009 a crear una "sociedad equitativa" con América Latina basada en una relación de igual a igual, distinta a la que mantuvo su predecesor, George W. Bush. El presidente republicano no se distinguió por cuidar especialmente las relaciones con América Latina, exceptuando con la Colombia de Álvaro Uribe, que fue la única que se posicionó abiertamente y sin fisuras a favor de la política exterior del mandatario estadounidense.

Sin embargo, la realidad es que en la práctica, a parte del tono, la política de los EEUU respecto a América Latina no ha variado sustancialmente. Lula Da Silva, ex presidente de Brasil, uno de los países que visitará Obama a en la gira de cinco días que comienza hoy, se lamentaba a finales del pasado año de que, a pesar de sus promesas, Obama, al igual que Bush, "no entiende la importancia de América Latina”.

Pérdida de influencia

Y es que, aunque la imagen de EEUU haya mejorado considerablemente desde que Obama es presidente, no se han llevado cambios significativos, ni desde el punto de vista diplomático, ni migratorio, por citar dos ejemplos. Y, aunque no se puede decir que las relaciones entre el vecino del norte y los del sur pasen por un mal momento lo que está claro es que Washington ya no goza del poder de influencia y liderazgo que ostentaba hace años.

La mayor parte de los países latinoamericanos ven hoy a EE.UU. más distante y menos relevante que antes para sus intereses. El fortalecimiento y asentamiento de las instituciones y economías latinoamericanas, ha hecho que estos países amplíen sus relaciones internacionales. Y China, en concreto, ha sido el país que más se está beneficiando de esto, desplazando a los EEUU, que ahora quieren recuperar el protagonismo perdido.



Brasil, Chile y Salvador

Brasil, convertido ya en la gran potencia de la región, es el primer país que visitará Obama. Washington busca establecer con el gobierno de Dilma Rousseff una relación basada más en la cooperación que en la confrontación, entendiendo por la primera las buenas relaciones que Brasil mantiene con adversarios de EE.UU. como Cuba, Irán y Venezuela. Brasil, por su parte, espera que Obama reconozca el nuevo lugar que ocupa Brasil a escala mundial y regional y actúe en consecuencia respaldando, entre otras cosas, la vieja aspiración de Brasil de un asiento permanente en el Consejo de la ONU.

La segunda parada del viaje de Obama, Chile, será bastante más agradable para el presidente norteamericano. Chile y los EEUU han mantenido una buena y fructífera relación desde la vuelta a la democracia de este país, el más rico de América Latina. Chile es el mejor ejemplo de que sólo unas instituciones bien asentadas son el secreto para lograr una sociedad próspera y equitativa. Y parece que el ejemplo ha cundido ya que gracias a la aplicación de políticas democráticas, la mayoría de los países de la región están viviendo una época de estabilidad, basada en un sólido crecimiento y un mayor progreso social que en cualquier otro momento de su historia reciente.

El tercer y último punto de la gira de Obama será El Salvador, pequeño país, estrechamente ligado a EE.UU. La ayuda de los Estados Unidos puede ser vital para el desarrollo de este país centroamericano, tanto desde el punto de vista económico como el de seguridad pública. Sin embargo, la cuestión que más preocupa a El Salvador y que, probablemente quedará en el tintero, será la de la inmigración. No hay que olvidar que hay cerca de un millón y medio de salvadoreños residiendo en Estados Unidos, que más de 200.000 de ellos sólo cuentan con un estatus legal temporal y que las remesas que envían representan una parte considerable de la renta nacional.

Malestar en Colombia y Argentina

Según algunos analistas, el itinerario del viaje de Obama responde a un deseo de dejar claro el cambio de política respecto a la de Bush. Así, se entendería que Colombia, hasta hace dos años socio preferente de los EEUU en la región, no estuviera incluido en la misma. Algunos medios locales colombianos se han hecho eco del malestar de las autoridades, si bien no ha habido ninguna comunicación oficial al respecto. Tampoco la ha habido por parte del gobierno de Cristina Fernández, aunque periódicos argentinos como La Nación han señalado la decisión de Obama de no viajar a Argentina como un desaire a las políticas intervencionistas de su ejecutivo.

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