Adolfo Amorós Valderas | Sábado 19 de marzo de 2011
Los habitantes de Tokio están expuestos actualmente a réplicas del último terremoto y a lluvia radiactiva procedente de los reactores de la Central de Fukushima . Están haciendo abastecimiento de alimentos y pilas y hacen su vida normal, expuestos a racionamientos y a apagones.
Los reactores han resistido el terremoto del nivel 8,9 en escala Richter pero el tsunami (con olas de 6 m) les ha dejado sin refrigeración del núcleo. Las autoridades han reaccionado aplicando los protocolos de seguridad y enviando agua del mar al núcleo desde helicópteros, el método ayuda a disminuir la temperatura de las barras de uránio y evita la fusión del núcleo.
Se aplica la cultura del silencio y desde el colegio han sido instruidos para hacer frente a los terremotos.
La dirección del viento se observa continuamente pues aleja o aproxima los residuos contaminantes.
En el aeropuerto, los viajeros sufren un control exhaustivo. La ciudad de Tokio está nerviosa por la radiactividad y muchos residentes huyen de la ésta.
Un cordial saludo a los tokiolas, que han demostrado su buen hacer ante la situación tan complicada en su país.
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