Opinión

De Hiroshima a Fukushima y el conflicto libio empieza

Juan Federico Arriola | Domingo 20 de marzo de 2011
En agosto de 1945 fueron borradas del mapa pero no de la memoria, dos ciudades japonesas: Hiroshima y Nagasaki. La decisión del presidente Truman de arrojar dos bombas atómicas fue criminal. Fue un acto de barbarie, no sólo de simple guerra. No faltan los pésimos alumnos de Maquiavelo que tratan de argumentar que el lanzamiento de las bombas atómicas sobre poblaciones civiles fue necesario para acortar la guerra en el Pacífico.

Hasta el dìa de hoy, ningún gobierno de Estados Unidos se ha disculpado con el pueblo de Japón. En la Casa Blanca no ha habido un Willy Brandt, ni siquiera Kennedy, el más carismático de 1945 a la fecha.

Hoy Fukushima representa un problema no sólo para Japón, sino para el mundo entero. El gobierno japonés reconoce la gravedad del problema y actúa con enorme cautela. ¿El origen del problema es por culpa de la naturaleza o faltó previsión gubernamental? ¿Hubo problemas de corrupción o de carencia de información por parte de autoridades competentes que manejaban los reactores nucleares?¿Dónde están los aliados de los japoneses en estos momentos? La sociedad japonesa y un grupo reducido de técnicos con valor espartano y con disciplina estoica enfrentan una terrible amenaza que puede extenderse más allá de Japón.

Espero sinceramente que la tragedia actual de Japón no sea peor que Chernobil en 1986. Si bien considero que no habrá más víctimas en relación a Hiroshima y Nagasaki, los efectos pueden ser también devastadores y prolongados.

Es tal la tragedia en el Oriente lejano, que las noticias de los maremotos y terremotos que azotaron a ese país, opacaron otras noticias, como la reacción tremenda del gobierno de Gadafi en contra de los rebeldes que han retrocedido frente a los bombardeos indiscriminados de los militares del fanático coronel libio.

Europa no ofrece buenas cuentas en Libia. ¿Qué dice Berlusconi de la terrible represión que ejerció su antecesor Mussolini en contra del pueblo libio antes de la segunda guerra mundial? ¿Qué dice ahora Sarkozy despuès de haber coqueteado durante meses con el dictador libio? El gobierno alemán se abstuvo en la votación de Naciones Unidas y en Berlin se decidió no enviar tropas germanas al conflicto libio que apenas comienza, pero no estamos seguros de que el gobierno de la respetable Angela Merkel no tuviese negocios de armamento con Gadafi. España no puede voltear la espalda frente al problema de Libia. Su participación es decisiva para terminar con una dictadura de varias décadas.

¿Qué harán Naciones Unidas, la OTAN, la Unión Europea y la OPEP después de que dimita o muera Gadafi? Hay que verse en el espejo de Iraq.

Las potencias han desarreglado el mundo. De parte de Obama, el presidente de Estados Unidos no hay siquiera un "mea culpa" de los errores propios y menos de sus antecesores. Guantànamo seguirá abierto para un propósito: violar los derechos humanos.

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