Cultura

Un millar de cartas de Sorolla a su esposa revelan su cara más humana

contenido íntimo

Miércoles 26 de marzo de 2008
El análisis de las cartas, editado en los dos volúmenes bajo el título "Epistolarios de Joaquín Sorolla", ha sido presentado el miércoles por el secretario autonómico de Cultura, Rafael Miró, acompañado por los coordinadores de la publicación, Felipe Garín y Facundo Tomás, y por sus editores, y familiares del artista a su vez, Víctor Lorente Sorolla y Blanca Pons Sorolla.

Este epistolario permite acercar al admirador de la obra de Sorolla a un artista culto y con gran variedad de matices, al tiempo que muestra la parte mas humana del pintor. Esta obra sirve además de homenaje a título póstumo a las dos personas que compartieron grandes momentos de su vida: Clotilde y Pedro. En el primero de los tomos recoge las misivas que intercambiaron el artista y Pedro Gil Moreno, amigo de Sorolla desde la juventud, aunque fueron pocas veces las que se encontraron personalmente.

Las cartas entre ambos repasan cada momento en la vida de los dos amigos, y en ellas se puede apreciar el paso del tiempo y las preocupaciones de Sorolla por la salud de su hija María Clotilde. Al mismo tiempo, las cartas hacen referencia a los cuadros del pintor valenciano y gran parte de ellas van acompañadas de dibujos o breves apuntes, algo que aumenta su valor documental y testimonial.

Cartas de amor
En enero de 2007, el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana formalizó la adquisición de gran parte de las cartas que el pintor envió a Gil Moreno, que en este epistolario se completan con la respuesta que el amigo mandaba al pintor, lo que ayuda a entender mejor las expectativas de ambos. Blanca Pons Sorolla, bisnieta del artista, ha explicado que la mejor forma de entenderlo es leer sus cartas, para que posteriormente, "al ponernos delante de sus cuadros, intentemos pensar como pensaba Sorolla y sentir como él sentía".

La segunda parte de este epistolario recoge todas las cartas que Sorolla envió a su mujer entre 1912 y 1919, una etapa de crecimiento del artista. Para los familiares de Sorolla, ha resultado "duro" en algunos momentos publicar esta correspondencia con su mujer, pues se trata de "cartas de dos personas enamoradas, llenas de pasión y de amor en todo momento", aunque el nieto de Sorolla, Víctor Lorente Sorolla, reconoce que ha soñado durante más de cuarenta años con la publicación de estas cartas.

"Cuando era joven y andaba por el Museo Sorolla, la casa de mi abuelo, tuve ocasión de echarle una rápida ojeada a la correspondencia familiar, y desde entonces sólo tuve una idea en mi cabeza: ver publicadas un día estas cartas", ha confesado. Lorente ha sentido "gran emoción" mediante el estudio y la lectura de estas cartas, pues en ellas ha descubierto un Joaquín Sorolla que ni siquiera familiarmente, a través de su madre, había conocido, y ha manifestado que "sin este epistolario no comprenderemos a Sorolla, ni a su pintura".



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