Guerra contra Gadafi
Lunes 21 de marzo de 2011
El primer ministro británico ha asegurado en el Parlamento británico que las operaciones militares emprendidas han logrado suprimir las defensas aéreas libias. Mientras tanto, el jefe del Mando Unificado Africano de EE.UU ha señalado que se extenderá la zona de exclusión aérea hasta Trípoli.
El primer ministro británico, David Cameron, afirmó este lunes en el Parlamento que se han suprimido las defensas aéreas libias, lo que posibilita la operación de exclusión aérea con mayor seguridad. Por otro lado, las fuerzas aliadas, que han impedido el avance de los gadafistas sobre Bengasi, extenderán la zona de exclusión aérea hasta la capital, Trípoli, bastión de Muamar Gadafi.
Por su parte, el general Carter Ham, jefe del Mando Unificado Africano de EE.UU. con sede en Sttutgart, Alemania, señaló en una conferencia de prensa, que desde el inicio de las operaciones aliadas "no se observa actividad de aviones (militares) libios". Las fuerzas de Estados Unidos y el Reino Unido han lanzado 12 ataques con misiles guiados Tomahawk, y embarcaciones militares de Francia, España e Italia "patrullan la región para impedir los embarques ilegales de armamentos desde y hacia Libia", añadió.
"Hemos impedido que las fuerzas (del líder libio Muamar el Gadafi) avancen hacia Bengasi, y las fuerzas de tierra del régimen en los alrededores de esta ciudad tienen poca capacidad para reanudar sus operaciones", según Ham. "Estamos alcanzando los objetivos de esta misión", añadió el oficial, quien aclaro que las operaciones que están desarrollando las fuerzas de EE.U.U y sus aliados no son "en apoyo de la oposición (libia). No es nuestra misión ni intención el darle cobertura aérea a sus operaciones".
Los ataques lanzados por las fuerzas aliadas, según el general Ham, "han sido de gran precisión y con un elevado grado de preocupación por evitar las bajas civiles". La zona de exclusión de vuelos que cubre Bengasi "se extenderá ahora hacia el sur y el oeste y pronto llegará a Trípoli, es decir una franja de unos 1.000 kilómetros", informó.
En la teleconferencia, que fue retransmitida por Internet desde Alemania, Ham insistió en que el objetivo de la misión no es localizar al líder libio, del que se desconoce su ubicación. Las fuerzas aliadas, dijo, "no buscan a esa persona (Gadafi), ésa no es la misión que yo tengo".
"No tengo la misión de atacar a esa persona ni de determinar su paradero", señaló Ham. En el marco de la operación "Odisea del Amanecer", tal como está formulada, dijo: "puedo vislumbrar una situación en la que alcancemos nuestras metas militares y, sin embargo, el actual líder (de Libia) siga en su lugar".
Cameron defiende la operación
En una comparecencia en la Cámara de los Comunes, Cameron dijo que "se ha progresado bien" en los dos objetivos iniciales que se ha fijado la coalición internacional para aplicar la resolución 1973 aprobada la pasada semana por el Consejo de Seguridad de la ONU.
"La primera era suprimir las defensas aéreas libia y hacer posible la aplicación segura de una zona de exclusión aérea. La segunda era proteger a los civiles del ataque del régimen de (Muamar el) Gadafi. Se ha progresado bien en ambos frentes", manifestó. Por tanto, aseguró que se había evitado una matanza sobre Bengasi. El primer ministro británico declaró en su comparecencia que "las fuerzas de la coalición han neutralizado en buena parte las defensas aéreas libias, y el resultado es que la zona de exclusión aérea se ha instaurado con eficacia sobre Libia".
"También es evidente que las fuerzas de la coalición han ayudado a evitar lo que podría haber sido una matanza sangrienta en Bengasi. Desde mi punto de vista, es lo que han hecho justo a tiempo", dijo. Cameron subrayó que la operación militar "no es una invasión" y dio garantías a los ciudadanos británicos de que "no habrá ocupación de Libia", porque la resolución de la ONU no lo autoriza.
El dirigente británico rechazó las comparaciones con la guerra de Irak, respaldada por el anterior Gobierno laborista bajo la dirección de Tony Blair, y recordó que aquel conflicto no contó "ni con el respaldo de Naciones Unidas, ni de las naciones árabes". Antes de la comparecencia parlamentaria de Cameron, el Gobierno publicó el estudio legal que encargó en los últimos días al Fiscal General, Dominic Grieve, según el cual el despliegue de las fuerzas armadas británicas en el Mediterráneo tiene "una base clara e inequívoca" en virtud de la Carta de las Naciones Unidas.
El estudio indica que la resolución 1973 se adoptó bajo el paraguas del capítulo VII de la Carta de la ONU de 1945, relativa a los actos de agresión y de mantenimiento de la paz y a la posibilidad de "emplear fuerzas por aire, mar y tierra como sea necesario para mantener o restaurar la paz internacional".
"El Fiscal General ha sido consultado y el Gobierno está satisfecho por el hecho de que esta autorización bajo el capítulo VII para emplear todas las medidas necesarias dota de una base legal clara e inequívoca al despliegue de fuerzas y activos militares del Reino Unido para lograr los objetivos de la resolución", se afirma.
Cameron presentó a la Cámara de los Comunes una moción de apoyo a la intervención militar, que será aprobada sin problemas porque cuenta con el respaldo del opositor Partido Laborista. Su líder, Ed Miliband, expresó su apoyo al Gobierno y a la operación armada, porque en su opinión se trata de "una causa justa y una misión viable, que cuenta con respaldo internacional".
Miliband comparó la situación de las fuerzas opositoras libias con la de la II República española cuando su Gobierno solicitó ayuda al Gobierno británico para hacer frente a la agresión de los golpistas del general Francisco Franco y no lo consiguió. "A la conciencia del mundo le daría asco que hubiéramos podido hacer algo por la gente de Libia y que no lo hicimos", dijo.
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