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Francia pide un liderazgo político para la misión de la OTAN en Libia

crisis en el mundo árabe

Martes 22 de marzo de 2011
Francia ha propuesto establecer una "dirección política" de la operación militar sobre Libia y celebrar reuniones con la asistencia de los Estados participantes y de la Liga Árabe, dijo hoy el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé. La primera reunión se celebrará "en los próximos días" en Bruselas o Londres, explicó el ministro en una comparecencia ante la Asamblea Nacional francesa, donde insistió en que la operación excluye el despliegue de tropas sobre el territorio libio.

Juppé aprovechó para insistir en que "no habrá intervención en tierra" porque la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU no lo autoriza. "Esa no es la cuestión", volvió a decir Juppé, quien se pronunció así en la misma línea que el primer ministro, François Fillon, que a primera hora de esta tarde y en una declaración formal en nombre de su Gobierno precisó que el despliegue de tropas sobre el terreno no está considerado en esta operación.

Juppé afirmó además al hablar sobre los participantes en el dispositivo militar y su coordinación que "no es una operación de la OTAN, aunque se podría haber apoyado sobre ella".

Los embajadores de los países de la OTAN están este martes reunidos en Bruselas por quinto día consecutivo para tratar de superar sus diferencias y aclarar el papel que la Alianza desempeñará en la operación internacional en Libia.

El Consejo Atlántico, el órgano decisorio de la OTAN, debe decidir si finalmente los aliados se hacen cargo de la dirección de la zona de exclusión aérea impuesta sobre el país norteafricano, si simplemente dan apoyo a la coalición de voluntarios que ha iniciado los ataques o si se quedan al margen.

Este lunes, los 28 países de la organización volvieron a evidenciar sus diferencias, que han impedido hasta ahora una decisión. Francia -el primer país en bombardear objetivos del régimen de Muamar al Gadafi- se resiste a ceder el mando de las operaciones a la OTAN, para quien ve un papel secundario. "Estamos en una operación querida por las Naciones Unidas, aplicada por una coalición 'ad hoc' a la que la OTAN podría eventualmente dar su apoyo", dijo ayer el portavoz del Estado Mayor francés, Thierry Burkhard.

Por el contrario, Italia exige que la Alianza Atlántica pase a coordinar las acciones y ha advertido de que se plantea retomar el control de las bases militares que ha cedido a la coalición si eso no ocurre. "En el caso de que no se alcanzase un acuerdo entre los países aliados para que el mando de la operación en Libia pase a la OTAN, Italia consideraría la posibilidad de instituir un mando nacional independiente para gestionar las actividades", dijo ayer el Ministerio de Exteriores en Roma.

El Reino Unido -que junto a Francia y Estados Unidos lidera los ataques aéreos- también se ha pronunciado a favor de ceder el control a la OTAN, mientras que Washington ha dejado claro que desea pasar el testigo de la coordinación de las acciones que ha mantenido por ahora.

Las discusiones en la Alianza se dificultan, además, por la postura de dos de sus miembros -Turquía y Alemania-, que ven con reticencias los ataques internacionales contra Gadafi y se niegan a participar. En este sentido, el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, señaló también el lunes en Bruselas que las críticas vertidas por la Liga Árabe habían mostrado que "teníamos razón" en la decisión del Gobierno de Berlín de no participar.

Mientras, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, advirtió este martes de que su país tiene "algunas condiciones si la OTAN va a intervenir en Libia". "La OTAN tiene que ir allí para subrayar que Libia pertenece a los libios, no para distribuir los recursos subterráneos y la riqueza entre otros", señaló.

Otros países aliados, como España, se mantienen abiertos a todas las opciones, tanto a que la organización lidere la acción militar, como a mantener una coalición de voluntarios que aplique la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Por lo pronto, los países de la OTAN han acordado que la organización utilice sus medios navales para aplicar el embargo de armas sobre Libia, aprobado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El embargo de armas es una de las acciones internacionales aprobadas por la ONU en respuesta a la represión violenta de las revueltas ejercida por el régimen de Muamar el Gadafi. A partir de ahora, barcos de la OTAN se ocuparán de garantizar que no llega a Libia armamento por vía marítima. La Alianza Atlántica ya tiene desde hace días medios navales desplegados en la zona central del Mediterráneo.

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