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El fútbol español golpea a la crisis con su cantera

los primeros clasificados apuestan por sus jóvenes

Diego García | Sábado 26 de marzo de 2011
Tras una semana complicada debido a las pugnas entre los clubes y la Liga de Fútbol Profesional en relación con el reparto económico de los ingresos que el balompié español genera, se ha remarcado el complicado momento que atraviesan decenas de equipos de Primera y Segunda. Sin embargo, analizando la actual temporada se concluye que ya han encontrado la fórmula anti-crisis: apostar por el fútbol de base. Cuatro de los seis primeros clasificados diseñan la filosofía del club en torno a la cantera. El Imparcial ha charlado con algunas de las escuelas más prestigiosas del fútbol nacional para conocer el trabajo diario de las “fábricas” de nuestro balompié.

Las instituciones futbolísticas se están debatiendo en la guerra de los derechos televisivos y del reparto de los beneficios por apuestas deportivas. La salud presupuestaria de buena parte de nuestros clubes y la igualdad competitiva en nuestro torneo doméstico quedan supeditadas a un reparto más equitativo –la Liga BBVA cuenta con el reparto más desigual del fútbol mundial-. Por otro lado, France Football ha publicado que los dos jugadores que más dinero cobran en el mundo pertenecen a clubes de nuestra Liga. Messi -31 millones de euros anuales- y Ronaldo -27 millones- suponen la cima de los sueldos de este deporte y ambos juegan en España. El abismo de puntos que separa a Madrid y Barcelona del resto de clubes se cimenta, en gran parte, en la diferencia presupuestaria. Por ello, la apuesta por el trabajo de base se ha convertido en una prioridad en multitud de clubes que pasan por apuros financieros.

El pasado mes de enero se confirmó el millonario fichaje de Fernando Torres por el Chelsea. El ex jugador del Liverpool se convirtió en el jugador español por el que más dinero se ha pagado y figura como uno de los récords del historial de transacciones que el magnate ruso Roman Abramovich ha protagonizado desde su llegada a la Premier League. El delantero madrileño representó durante años los valores del Atlético de Madrid como capitán y estrella del club colchonero. Torres, que marcó el gol de la victoria española en la final de la Eurocopa de 2008 ante Alemania y selló unas estadísticas mareantes en la primera temporada de su aventura británica -batió el récord de goles-, continúa siendo el abanderado del trabajo de cantera de nuestros clubes.

La clasificación de la Liga BBVA muestra los réditos que las escuelas de fútbol granjean a los clubes que apuestan por ello. A falta de nueve partidos para finalizar la temporada, Barcelona, Villarreal, Espanyol y Athletic de Bilbao estarían clasificados para jugar en la élite europea con la cantera como bandera. El caso de los equipos catalanes refleja la diversidad de caminos que obligan a los clubes a reforzar su trabajo de base. El Barça, líder indiscutible, está obteniendo los beneficios de su prolongado proyecto de cantera bien aliñado con fichajes de postín. El Espanyol, revelación del año, tuvo que reconducir su política de club y delegó el futuro próximo del equipo en los jóvenes de la casa –que en algunos casos fueron vendidos para recuperar el equilibrio económico de la entidad-.


Pero la institución en la que se comprueba el buen trabajo en las escuelas de fútbol de los clubes es en la Federación Española de Fútbol. Cientos de adolescentes conforman las selecciones de las categorías sub 16, sub 17, sub 18, sub 19 y sub 21 y representan a nuestro país con espectacular brillantez en torneos continentales y mundiales. El Imparcial ha hablado con el director de la Escuela Nacional de Fútbol y seleccionador sub-17, Ginés Meléndez, un clásico del balompié patrio. “La cantera significa el éxito para el fútbol español”, asegura.

Meléndez explica que “hace unos años era muy difícil que en la Sub 19 tuviéramos jugadores de Segunda División y hoy tenemos jugadores que juegan en Primera”. El seleccionador explica la gran evolución que ha vivido la cantera española en los últimos años debido, entre otros factores, a la crisis económica de los clubes, y comenta que en la Federación intentan “ayudarles más en su formación personal que en su formación futbolística, porque si vienen a la selección es porque son buenos jugadores”. Aclarando que cuando los jugadores acuden a una convocatoria nacional “se sienten como en un grupo de amigos y no existen los clubes”, Meléndez hace hincapié en la importancia de cuidar los tiempos en el desarrollo de un niño para que alcance su objetivo de ser profesional: “Hay que buscarles una competición adecuada a su manera de ser y de competir y esperar, no correr demasiado”.

Otro de los factores que se antojan básicos en el trabajo de base con los niños en las escuelas de fútbol es la coherencia. Ginés nos explica que “la coherencia en el trabajo es fundamental para que no noten al diferencia de una categoría a otra”. El seleccionador argumenta que en la Federación los entrenadores de diversas categorías intercambian los papeles según el equipo, resultando que “cuando uno dirige el otro es el ayudante, por lo que se transmiten los conocimientos de unos a otros”.


El mismo diagnóstico expresa Adolfo Abad, el director de la Escuela de Fútbol del Villarreal, una de las canteras que más jugadores ha sacado a la élite del fútbol a través de su primer equipo. El dirigente castellonense, que asegura que el modelo de cantera de su club “no está hecho ni para vender ni para quedar campeones con los juveniles, sino para suministrar de jugadores al primer equipo”, nos indica que “los clubes que apuestan por la cantera acaban teniendo ventaja”.

La exitosa cantera del Villarreal estructura el trabajo de la cantera en un “modelo macro” que distribuye objetivos según niveles de importancia y temporalidad. “Los objetivos finales de la escuela son que los chicos sepan competir, jugar bien, saber ganar, acostumbrarse a ganar, pero, además, se persiguen objetivos más “pequeños”, como quedar campeón en nuestra liga o dar el paso al siguiente nivel (de cadete a juvenil, por ejemplo)”, aclara el director castellonense. Abad nos explica que en el club se trabaja siempre sobre la construcción de la identidad del equipo en el campo, con posesión de balón y desmarques. Además, señala la importancia de que los entrenadores de las categorías inferiores sepan manejar lo que conlleva el fútbol: “Un entrenador tiene que ser un líder, tener conocimientos de psicología, fisioterapia y saber delegar y crear competencias”.


En torno a la importancia de la figura del entrenador en el organigrama de la escuela de fútbol se suma el director de la Escuela de Fútbol de Mareo, José María Meana Acebal. El ex entrenador del Sporting nos explica que “en la sociedad actual el entrenador tiene que ser también un educador, ya que las familias tampoco ayudan”. El responsable de la cantera gijonesa señala la importancia de este elemento para el club asturiano ya que “es la que nos ha sacado las castañas del fuego” y hace hincapié que “cuando se tengan que apretar el cinturón y pagar sus deudas, tendrán que tirar de ella por narices”.

Acebal nos explica que es muy importante saber medir los tiempos en el desarrollo de los jugadores. “Los niños tienen paciencia, pero la gente que les rodea no”, señala. En la actualidad, el Sporting cuenta con un jugador en edad “cadete” y cuatro “juveniles” compitiendo en su equipo de Segunda B. El club ha decidido adelantar su evolución en las categorías nacionales debido a su rápido crecimiento futbolístico.

En relación a la satisfacción que sienten los formadores de los chavales que se convierten en profesionales, Acebal ilustra su percepción enfocada en su pupilo más ilustre, David Villa: “Cuando juega parece que soy yo el que estoy jugando. Estamos disfrutando con él y veo sus partidos para comprobar que sale bien la jugada o hace bien tal movimiento”. Sobre ese nexo que se construye entre el club, los jugadores de la cantera y la afición, nos explica su visión el director deportivo de otra de las mejores canteras de España, la de la Unión Deportiva Las Palmas.


Óscar Arias nos señala que el club está recuperando la apuesta vehemente por los jugadores insulares ya que “la gente ve que su equipo está plagado de jugadores que han ido al colegio con ellos y que los ven por las calles, y eso crea un vínculo afectivo importante”. El responsable grancanario asegura, sin embargo, que “en el fútbol no hay paciencia con los proyectos que apuesten por los jóvenes, ya que el futuro de los entrenadores depende del rendimiento de sus jugadores y confiarán siempre en los consagrados”. Además, Arias advierte sobre la realidad que viven miles de chavales en nuestro balompié: “No por ser de la cantera tienes garantizado el abrirte camino y llegar a vivir de esto. Nosotros solo podemos ponerles en las puertas del éxito”. Y es que la apuesta por el fútbol de base, anacrónica en la vorágine fichadora de la pasada década tras la “ley Bosman”, entraña riesgos y satisfacciones que para unos son asumibles y para otros son inaceptables. Aún así, ha ganado un terreno considerable en el ámbito nacional.

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