Economía

Fukushima y las revueltas árabes convulsionan el panorama energético internacional

de la energía que se consume en España, tan sólo un 20 % se produce en el país

Sábado 26 de marzo de 2011
Las revueltas en el mundo árabe, la guerra en Libia y el accidente en la central nuclear de Fukushima han puesto de manifiesto uno de los grandes problemas para las sociedades en el siglo XXI: la energía. Si la situación en el norte de África y el Oriente Próximo encarecen los precios de los combustibles fósiles, de los que España es especialmente dependiente, el peligro por la radiación en Japón ha reabierto el debate nuclear.

La oleada de revueltas en el mundo árabe, la guerra en Libia y el accidente en la central nuclear de Fukushima han puesto de manifiesto uno de los problemas más acuciantes a los que se enfrenta la civilización en los albores del siglo XXI: la energía. Libia hizo temblar los cimientos de la economía mundial, al encarecer el petróleo, uno de los pilares básicos de la sociedad. En Japón ha podido verse cómo se tambaleaba la política de algunos países respecto a la energía nuclear, de forma que Angela Merkel, que se enfrenta a unas elecciones en breve, ha anunciado la suspensión de sus plantas en activo, mientras que en otros países, España incluida, se ha reabierto el viejo debate sobre esta fuente de energía.

“Es evidente que en momentos como los actuales y después de lo que está pasando en Japón, la mejor manera de empezar el debate no es sacando ahora todos los riesgos de la (energía) nuclear y diciendo que vamos a hacer ahora un debate energético”, señaló esta semana el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia en el Foro Perspectivas KPMG. “El debate energético hay que hacerlo en serio, sin emociones que nos nublen la vista”, prosiguió.

Pero si el debate energético es conveniente en Europa, España tiene una necesidad más acuciante, debido a los graves desequilibrios económicos que arrastra: de la energía que se consume en España, tan sólo un 20% se produce en el país, mientras que el resto debe importarse, lo que hace que sea especialmente dependiente del exterior.

“Necesitamos la nuclear como un mal necesario”, opina Pedro Gómez Romero, experto en energía y nuevos materiales del CSIC, que considera que “si tuviéramos una energía que no tuviera problemas la estaríamos usando”. Gómez Romero se muestra favorable a las energías renovables, pero sostiene que “ahora mismo no podemos sustituir el petróleo” con ellas. Por ello, reivindica la investigación para que puedan surgir adelantos en este tipo de energías a fin de que sean más efectivas y tomen un papel predominante.

Energía nuclear
Las revueltas en el mundo árabe auguraban un aumento del precio del petróleo que podría incluso acabar con la incipiente recuperación económica global. De esta manera, comenzaron a surgir cada vez más voces que insistían en la opción nuclear en un contexto en el que el precio del barril de crudo Brent se disparaba y en el que, como recordaba el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba como un leitmotiv, por cada 10 dólares que se encarece el barril de petróleo, la economía española gasta 6.000 millones de euros extra.

La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) hizo público el informe ’Propuestas para una estrategia energética nacional’ el mismo día en que el Gobierno tomaba la decisión de limitar la velocidad a 110 km/h con la finalidad de ahorrar combustible. A pesar de que llevó un año realizar el estudio, que cuenta con la colaboración de numerosos expertos energéticos, llegó en el momento de máximo auge del debate. Una de las propuestas más tajantes para tratar de paliar la dependencia energética endémica de la economía española era tajante: “revocar el cierre de la central nuclear de Garoña”.

Pero todo cambió con el accidente en la central nuclear de Fukushima, que enconó el debate sobre las nucleares en todo el mundo. Una de las reacciones más llamativas fue la de Angela Merkel, que anunció el cierre transitorio de siete plantas nucleares, si bien es cierto que la canciller se encuentra en plena campaña electoral. Ante el impacto del que ya se perfila como el segundo accidente nuclear más grave de la historia, tras el de Chernobil, los líderes europeos acordaron la realización de test de estrés a todas las centrales nucleares en territorio comunitario con el objetivo de "revisar" su seguridad.

Los combustibles fósiles llegan del sur
En estos momentos, el 59% del petróleo, la principal fuente de energía utilizada en España, viene de los países de la OPEP, según datos de Cores. En concreto, el principal exportador de petróleo es Irán -13,7%-, donde impera una dictadura de corte islámico con Mahmud Ahmadineyad como presidente. Tras Irán, Libia, que exporta un 12,7% a España, se encuentra sumida en una guerra civil entre gadafistas y rebeldes, lo que ha motivado la intervención militar de los aliados, entre los que se encuentra España. Arabia Saudí es el tercer exportador dentro de los países de la OPEP, con un 12,4%. De los países no pertenecientes a esta organización, destaca Rusia, que exporta un 13% del petróleo que se usa en España, y México.

En cuanto al gas, otra de las principales fuentes de energía usadas en España, Argelia suministra el 32,6% del gas a la economía española, un tercio del total. Nigeria aporta un 20% y Qatar un 16%.

Así, las revueltas en el mundo árabe afectan directamente a la economía española: los combustibles fósiles suponen el grueso de sus fuentes de energía: la mitad del gas proviene de países árabes, mientras que la OPEP, con predominancia de estos países, provee de más de la mitad del petróleo.

Integración europea
Uno de los retos para la Unión Europea es la creación de un mercado interior de la energía para reducir la dependencia, según señaló Joaquín Almunia en su reflexión sobre el futuro de la energía. Advirtió, por ejemplo, del riesgo de que se rompiera uno de los gasoductos que canalizan el gas a países del centro y sur de Europa. En este sentido, recordó que entre 2004 y 2007 ha habido cortes de gas natural por decisiones tomadas desde fuera de la UE en referencia a los países del este, cuyo suministro de gas depende de Rusia.

Por su parte, director del Área de Economía de FAES, Fernando Navarrete, aseguró en la presentación de ’Propuestas para una estrategia energética nacional’ que existía una desunión “de facto” entre el gas que llega hasta Francia, que procede de Rusia, y el que llega al Mediterráneo, que procede de Argelia. Esta integración, que es la que también reivindica Almunia, es la que permitiría, según Navarrete, que el gas ruso compitiera con el argelino y, fruto de ello, se abaratara esta energía.

Energía más cara, ¿para siempre?
Así, el escenario geopolítico sigue siendo el mismo antes y después de las revueltas árabes y de Fukushima. Sin embargo, la energía se ha encarecido. “El panorama es muy problemático, pero ya lo era antes”, asegura Pedro Gómez Romero, del CSIC. A falta de una energía perfecta –todas tienen sus pros y sus contras-, por el momento, los expertos sólo se ponen de acuerdo en resaltar la importancia del ahorro energético. Gómez Romero está de acuerdo: “La sociedad será más pobre, pero más sostenible. No se puede mantener este ritmo de vida durante mucho más tiempo”, recalca.

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