Opinión

Crisis en Portugal, ¿Crisis en España?

Sábado 26 de marzo de 2011
La dimisión de José Socrates, primer ministro portugués, después de la negativa del Parlamento luso a aprobar su cuarto plan de recortes económicos ha puesto a Portugal al borde del rescate. La intervención por parte de la UE al país vecino podría costar unos 75.000 euros, cifra accesible para el fondo europeo, convirtiéndose esta cuestión en el tema central de la Cumbre que se inició ayer y concluirá hoy.

La sombra de una intervención a Portugal ha estado latente desde el rescate a Irlanda en septiembre. Los planes de recorte que se han llevado a cabo en los últimos meses no han conseguido evitar que los intereses del bono portugués a 10 años se haya disparado hasta el 7,8%, casi un punto por encima de lo que el propio Ejecutivo luso marcó en su día como tope para una intervención del Fondo Monetario Internacional.

Precisamente la lentitud de la Unión Europea a la hora de diseñar un paquete global de cara a potenciales rescates ha tenido parte de culpa en la crisis portuguesa. Y es que hasta ayer mismo no ha habido acuerdo sobre la flexibilización del fondo de rescate temporal, mientras que el definitivo (a partir de 2013) ya está diseñado y esta incertidumbre no ha ayudado en nada a los portugueses.

De cara a nuestro país, la cuestión que subyace detrás de la potencial intervención portuguesa es hasta qué punto puede su caída puede arrastrar a España. Al fin y al cabo, el intenso intercambio económico y financiero existente entre España y Portugal nos sitúa como mayor afectado por los vaivenes de su economía. De hecho, nuestra banca es la mayor acreedora de su deuda financiera y el crédito que las entidades españolas tienen con las empresas y hogares lusos supera los 70.000 millones de euros. Afortunadamente, parece que los inversores tienen clara la diferencia entre España y Portugal y la crisis lusa apenas ha tenido influencia en la presión de los mercados sobre nuestro país.


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