El Taller del Prado inaugura un nuevo espacio en Madrid dedicado al grabado y al dibujo. Por primera vez desde hace más de 60 años, París se rinde ante la obra de Odilon Redon, el gran pintor simbolista francés. Exposición hasta el 20 de junio.
Hace unos días, el
Taller del Prado, una de las galerías que más obras gráficas venden en España, abrió hace unos días en la Calle Gran Vía un nuevo espacio con la exposición “Meditazioni e Allegorie sul tema dell´acqua”, del pintor y escultor
Luis Javier Gayá (Madrid, 1962). El artista madrileño muestra dibujos originales sobre Italia que dan forma a un cuaderno de viajes con mucha personalidad: rincones venecianos y romanos, paisajes urbanos y rurales en una obra muy equilibrada dotada de una fuerte carga expresiva. La obra de Gayá se completa con poemas originales de Martín López-Vega. En la inauguración se presentó el libro
Meditazioni e Allegorie sul tema dell´acqua, donde se reúnen los dibujos del artista y los poemas de Martín López-Vega.
En la inauguración no podía caber más gente, y eso que en el último piso del edificio, donde se ha instalado el Taller, se han habilitado todas las salas, pintadas de blanco, para la exposición con una terraza de unos 15 metros sobre los tejados de Madrid. Un espacio impresionante.
La Editorial cuenta con un fondo de obra gráfica de los más importantes
autores contemporáneos como Picasso, Miró, Tápies, Saura, Chillida, Barceló, Canogar, Gómez-Pablos, Clavé, Úbeda, etc., así como de jóvenes promesas de la pintura y escultura española que se pueden ver en varias carpetas dispuestas en una de las salas.
Si nos vamos a París, se acaba de inaugurar en el
Grand Palais una exposición retrospectiva del pintor simbolista
Odilon Redon (Burdeos 1840 – París 1916). Contemporáneo de los impresionistas, de las primeras publicaciones de Freud, Odilon Redon es el gran artista del misterio y del subconsciente. Son célebres sus dibujos en blanco y negro, sus carboncillos, antes de dedicarse casi el resto de su vida al pastel. Precursor del movimiento surrealista que también se centrará en los movimientos oníricos y psicológicos como las patas de su “araña sonriente”, que recuerdan a las patitas de los animales en los cuadros de Dalí. En su obra, solo al final de su vida aparece el color que mezcla para encontrar interesantes tonalidades. Redon declaró que el color le subyugó hasta tal punto que no pudo volver al dibujo después. En sus cuadros destacan sus retratos, muchos de mujeres, que aparecen de perfil, con ojos redondos y boca trazada.
En la exposición se muestra un libro con grabados de Odilon Redon en homenaje a
Goya. Hay que destacar el espléndido montaje del Grand Palais, que ha optado por mostrar las obras bajo una luz muy tenue y que no podría ir mejor con ese mundo onírico en el que nos encontramos. La exposición permite redescubrir al artista simbolista y acercarse de nuevo a este movimiento, uno de los pilares sobre el que se sustenta el arte del siglo XX. Hace unos años, se le dedicaron algunas grandes monográficas en Chicago y Londres en 1994; Francfort, en 2007, pero esta retrospectiva es la primera organizada en París desde aquella en l’Orangerie en 1956.