Stephanne Hessel ha estado este lunes en Madrid para presentar el libro “Indignaos”, un manifiesto a favor del inconformismo y la revolución pacífica. El nonagenario, ideólogo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hace una particular llamada a los jóvenes para que encuentren un motivo de indignación y se compromentan con aquello que crean justo.
A
Hessel le esperaba un abarrotado auditorio en el
Liceo Francés de Madrid. También estaba llena la sala accesoria en la que se podía seguir el discurso televisado y fuera, una treintena de ciudadanos manifestaba su indignación ante la imposibilidad de escuchar al lúcido revolucionario.
Stephanne Hessel estuvo este lunes en
Madrid para presentar el libro que, sólo en Francia, ha vendido más de un millón y medio de copias. Con un título claro, “
¡Indignaos!” es una llamada a los jóvenes para que encuentren un motivo de contestación y se compromentan con aquello que crean justo.
Hessel es aún un joven más, como también lo es
José Luis Sampedro, quien escribe en la edición española el prólogo que titula “Yo también”, en el que se adhiere al compromiso de la indignación e insurrección pacífica.
Ambos
intelectuales, a pesar de reconocer no tener ordenador o teléfono móvil, enmarcaron su discurso en la globalización y animaron a su construcción, no sólo desde parámetros económicos, sino desde los derechos humanos y el multiculturalismo. Hessel, en el libro invita "a no claudicar ni dejarse impresionar por la dictadura actual de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia», porque «ya es hora de que la preocupación por la ética, por la justicia, por el equilibro duradero prevalezcan».
Hessel sabe de lo que habla. Fue miembro de la
Resistencia Francesa durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. Estuvo en tres campos de concentración hasta que escapó del de Dora, en Alemania, y una vez libre, Eleanor Roosevelt le invitó a participar en la redacción de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos. Su actual motivo de indignación es la ocupación que Israel realiza de zonas palestinas como Gaza, en una guerra asimétrica que Hessel, después de haber visitado el territorio con su pasaporte de diplomático, calificó como un “crimen contra la humanidad".
En el Liceo, Hessel y Sampedro conversaron con la audiencia sobre la convulsa actualidad. Los dos se han referido al concepto de gobernanza mundial no sólo desde el punto de vista político, sino como un proceso en el que, gracias Internet, la ciudadanía tiene la capacidad de organizarse y alzar su voz, como sucedió en Túnez, mecha de las revueltas árabes.
Preguntado por Libia y la actitud de Occidente, Hessel recordó que la ONU actúa para proteger a civiles frente a un gobierno dispuesto a exterminarlos. "Aunque imperfecto (la ONU) es un sistema que rechaza la guerra como arma política. Tiene reformas que realizar para entrar en el siglo XXI, como la modernización del Consejo de Seguridad cuyo derecho de
veto es necesario remplazar por la mayoría cualificada de todos sus miembros". así mismo, Hessel se refirió a la necesidad de crear instituciones "capaces de proteger el planeta, pues las conferencias, como la de Rio de Janeiro, Johannesburgo o Copenhague, no conducen al cambio si carecen de medios".
La defensa de los Derechos Humanos ha sido el
leitmotiv en la vida de Hessel y ahora pone su esperanza en que los jóvenes continuen la lucha por su conservación. "¡Indignaos!" es una llamada a la revuelta pacífica, a la búsqueda del diálogo entre culturas y a la construcción de un mundo gobernado por todos. “Parece utópico, comentó Sampedro, pero es el mejor camino para vuestro futuro, que el mío es ya corto”.