Luis María ANSON | Martes 29 de marzo de 2011
Tras la atrocidad del atentado de Barajas, Zapatero propuso a los asesinos seguir negociando con la cautela añadida de que el proceso fuese “absolutamente secreto”. El presidente dadivoso ofreció a Eta “indultos al final del proceso y medidas de gracia para delitos cometidos tras el alto el fuego”. También ofreció Zapatero paralizar las detenciones de etarras y “aceptar a Batasuna en la vida política”, así como que los etarras con delitos de sangre serían liberados tras el desarme de Eta. Además acordó excarcelar a José Ignacio De Juana Chaos y a dejar sin efecto la doctrina Parot.
Es decir, una rendición en toda regla, y no antes sino después del terrible atentado de Barajas. La negociación política, de tú a tú, entre el Gobierno Zapatero y la banda terrorista Eta constituye la mayor afrenta a la dignidad de España en los últimos 200 años.
Desde muy diversas tribunas, he reclamado en los últimos años la publicación de las actas de tanta infamia, porque la negociación fue tan formal que se levantaron actas. Están en poder de la institución suiza Henri Durant, pagada opíparamente por Zapatero. También en los archivos secretos de Eta y, tal vez, del Gobierno. Las conoceremos todas algún día pero las que ya se han publicado reflejan la podredumbre moral de Zapatero y sus cómplices.
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