Opinión

Sobre el avance del homosexualismo

Rafael Canomanuel | Martes 29 de marzo de 2011
Muchas personas piensan que a lo largo de la historia siempre ha existido homosexualismo y están en lo cierto aunque no en las proporciones actuales. Otros creen que, no es que haya más sino que ahora es más visible por la supuesta libertad que gozamos.

Completamente falso:

El sistema social en el que viven los países más desarrollados, genera homosexualismo y lo está haciendo a pasos agigantados.
Como ya descubriera el zoólogo premio nobel en 1973 - Konrad Lorenz -, el homosexualismo existe y ha existido siempre en la naturaleza como un resorte automático de control de la reproducción de las especies. Parece haber un sentido regulador que poseen la mayoría de las especies a nivel global, por el cual conocen el autentico desarrollo de las mismas y la necesidad de crecer o no. El hacinamiento de animales como los pingüinos, pájaros, mamíferos o peces en grandes aglomeraciones, dispara unos resortes innatos que provocan el homosexualismo animal para evitar la sobrepoblación. También parece ser que influye la escasez de alimentos, la existencia de algún peligro, enfermedad o algún otro motivo desconocido relacionado con el medio ambiente.

Con el ser humano ocurre lo mismo. El pasar demasiado rápido de la tribu a las grandes concentraciones, ha provocado que se nos dispare nuestro control automático de la natalidad, creando un mayor desarrollo de la homosexualidad. La homosexualidad, por lo tanto no debe ser considerada nunca, como una anormalidad o enfermedad sino como una consecuencia natural de nuestro sistema de vida. Otra cosa es que nos hayamos excedido y provocado este fenómeno de una forma artificial, que es lo que yo pienso ha sucedido.

Pero hay otras causas que han incidido en el agravamiento de esta situación que quizás esté llevando este fenómeno a cotas excesivas, que pudieran; si no lo evitamos a tiempo, menoscabar el desarrollo, perturbar la evolución o incluso acabar con nuestra propia especie. Algunas las voy a citar aquí:

La primera es: La masificación del ser humano en las grandes urbes. Pasar de la tribu al poblado, del pequeño pueblo a la ciudad y de esta a las grandes metrópolis en tan corto espacio de tiempo ha contribuido, sin género de dudas, muy negativamente.

El movimiento feminista; que consiguió grandes logros en el siglo pasado para la liberalización de la mujer, no queda, sin embargo, fuera de la responsabilidad de este fenómeno al tratar equivocadamente de equiparar al hombre con la mujer, sin tener en cuenta la polaridad esencial existente en la naturaleza. La diferenciación entre los sexos es vital para la completa realización del organismo y para la continuidad y mejora de la especie.

La adquisición de algunos derechos, no debería estar reñida con la diferenciación necesaria entre los sexos. En la naturaleza, normalmente, la hembra y el macho son muy diferentes entre sí y esa diferenciación es imprescindible para el normal desarrollo de cualquier ser vivo. El movimiento feminista logro avances sociales pero, quizás a costa de una igualdad física muy contraproducente para la evolución y mejora de la raza humana. La mujer gano reconocimiento social como trabajadora, pero fue a costa de perder su papel natural de madre y procreadora.

La mujer al tratar de equipararse con el hombre, rechazaba sus instintos naturales, para desarrollar sus capacidades en una sociedad artificial. Las mujeres no valoraron suficientemente la gran pérdida que sufrirían, dejando su primordial papel natural de dar la vida, por un menos importante reconocimiento social. La mayoría de sociedades, tampoco lo hicieron; se minus valoro el potencial de la mujer, que ahora está pagando por ello.

La paulatina destrucción de la familia, es otra de las causas fundamentales de este proceso degenerativo. La familia como la conocemos está a punto de desaparecer, quizás el sistema monógamo adoptado por casi todos los países desarrollados, no haya sido el más idóneo para su supervivencia, entre otras cosa porque es anti-natural. Sabemos que el hombre es polígamo por naturaleza y la mujer no lo es.

-- Solo los mejores y los más capacitados de cualquier especie deben reproducir. Esta es una de las principales leyes de la naturaleza que nosotros no cumplimos. --

También sabemos que el hombre es un animal territorial y social; necesita para su completo desarrollo convivir en grupos o comunidades mayores y fijar claramente su territorio donde las hembras, pasaran a formar parte del mismo. El hacinamiento existente actualmente no aporta nada a favor de una mejor convivencia entre las personas, sino que, por lo contrario, las aísla de los demás, dificultándoles el desarrollo de sus instintos de grupo. La monogamia impide también el crecimiento de las familias, destruyendo la pareja. La mal llamada “violencia de género”, desgraciadamente, está relacionada directamente con este problema.

La misma equiparación de los sexos, provoca confusión y va en contra de la diferenciación necesaria para el normal desarrollo de los recién nacidos. Los niños necesitan vivir y alimentarse de esa polaridad, de esa desigualdad natural entre hombre y mujer para desarrollar su organismo de acuerdo con su propia naturaleza. El equiparamiento entre los sexos genera un gravísimo problema, porque evita el reconocimiento y las reacciones posteriores del propio cuerpo. La diferenciación entre los sexos es esencial para la formación normal de los niños. Por eso la aberración de dejar a estos en manos de parejas homosexuales es una autentica barbaridad, propia de la ignorancia de dirigentes que no conocen ni su organismo, ni los reguladores instintivos de la especie a la que pertenecen.

La naturaleza separa radicalmente a los sexos para que el encuentro pueda producirse con éxito y para que las afinidades sean más perceptibles. Macho y hembra, hombre y mujer, son muy diferentes y mantener esa diferencia es fundamental para el desarrollo de cualquier ser vivo. Es una forma de mejora, provocada fundamentalmente por reacciones químicas en los organismos animales y, por consiguiente en el nuestro; una forma de selección natural. A mayor igualdad, mayor dificultad en encontrarse puesto que las reacciones químicas necesitan de esa diferenciación.

La genética tiene mucho que decir al respecto, porque son los genes los que, en cierta forma buscaran o rechazaran, lo que ellos a nivel inconsciente consideren negativo para su evolución. Si les quitamos esa diferenciación será para ellos, mucho más difícil el reconocimiento de las afinidades o contraindicaciones necesarias para poder elegir o rechazar correctamente. El homosexualismo no sería malo si apareciera de forma natural pero al provocarlo artificialmente, las consecuencias pueden ser nefastas. El cáncer, como ya conté anteriormente en otro artículo puede ser la consecuencia de un ataque directo a nuestro instinto fundamental de reproducción. El abuso de métodos contraceptivos antinaturales como el preservativo, además de provocar reacciones de rebelión en el organismo, puede llegar a confundir a nuestros instintos, provocando una reacción en cadena que dispare el homosexualismo en nuestra especie; que es lo que de hecho está pasando en la actualidad.

El homosexualismo a gran escala que estamos empezando a vivir, posiblemente sea la consecuencia del ataque que hacemos con nuestro sistema de vida, a la polaridad existente en la naturaleza, de la que es fiel exponente la diferenciación entre los sexos.

Las reacciones químicas necesitan partes antagónicas para producir resultados. Cuanto más se parezcan los sexos, menos posibilidades habrá de que las reacciones se produzcan, menos probabilidades de reproducción y más confusión a nivel global de la especie. El uso de contraceptivos a gran escala distorsiona el instinto global confundiendo y entorpeciendo los mecanismos automáticos de defensa.

Como he dicho anteriormente la homosexualidad en si es una consecuencia natural, un proceso existente en la propia naturaleza para controlar el crecimiento excesivo y la superpoblación. Pero, la situación actual produce un homosexualismo antinatural, porque es provocado artificialmente por un sistema de vida ajeno a las leyes naturales. Una forma de vida que ha adoptado pautas contrarias a los instintos, intentando, equivocadamente unificar unos sexos cuya diferenciación es imprescindible para que el organismo pueda seguir evolucionando correctamente.

El ataque desde todos los flancos a nuestra sexualidad, es otra de las causas fundamentales de la explosión de este fenómeno. El sexo ha sido históricamente tan atacado e interesadamente mal utilizado por casi todas las religiones, gobiernos y empresas privadas con fines crematísticos que hemos perdido la noción básica de este instinto fundamental cuyo objetivo, no es otro que la procreación. El placer lo da la naturaleza a cambio de algo, si no se obtiene ese algo la naturaleza nos lo cobra. A nivel de la especie cuando el sexo es mal utilizado se distorsiona el mecanismo de defensa que indudablemente tiene capacidad de reacción y las consecuencias las estamos empezando a sufrir.

No estamos, como muchos creen abandonados a nuestra suerte. Formamos parte de un sistema, que actúa de forma natural automáticamente, cuando se superan los límites razonables para la supervivencia o la correcta evolución. Los seres vivos están en un continuo proceso de cambios que les ayuda a sobrevivir y perfeccionarse, pero:

Nuestra especie puede estar empezando un proceso contrario de involución que puede llevarla a una regresión fatal, e incluso acabar con su total desaparición.

El hombre no puede vivir ajeno a su naturaleza y sus instintos, retomarlos, será esencial para continuar mejorando y manteniendo la esencia misma de la vida. El homosexualismo antinatural es la consecuencia del mal camino seguido. Debemos rectificar, quizás todavía estemos a tiempo de evitar lo inevitable y volver al sendero que la naturaleza inconfundiblemente nos ha trazado.

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