Los socialistas en el poder, Ruiz-Mateos, el paro, huelgas (aunque nadie se acuerda ya de que en septiembre hubo una huelga general)... y Miguel Boyer: los titulares de la prensa muestran que parecemos volver a los años 80.
Los periódicos muestran que parecemos volver a los años 80. Los socialistas en el poder,
Ruiz-Mateos, el paro, huelgas (aunque nadie se acuerda ya de que en septiembre hubo una huelga general)... y
Miguel Boyer. Fue el primer ministro de Economía socialista y fue de corte más bien liberal. Se recuerda especialmente su liberalización de los horarios comerciales y, por el lado malo, el inmenso agujero negro de su biografía en la expropiación de Rumasa. Apartado de la política, ha llevado una vida profesional exitosa en el ámbito privado. Se acercó incluso al PP vía Faes, institución de la que salió recientemente.
Ahora aparece de nuevo junto a un presidente de Gobierno socialista,
José Luis Rodríguez Zapatero. Será quien presida la Comisión Asesora de Competitividad, así llamada, y que fue anunciada recientemente por el propio Zapatero. Es una institución que, en parte, duplica las funciones de la Oficina Económica de Moncloa. Boyer no es un desconocido en Moncloa. No sólo ha apoyado últimamente la política económica de Zapatero, sino que ha sido su asesor en esta materia. La Comisión, que al menos deberá hacer un informe al año, parece destinada a avalar y alabar las reformas económicas del propio Gobierno.
Ha llegado el dato de que el
ahorro de los hogares españoles cayó el año pasado 4,9 puntos hasta el 13,1 por ciento de su renta disponible, es decir, la renta personal (por trabajo u otras rentas), menos los impuestos directos. Esta mala evolución del ahorro viene porque la renta disponible cayó un 0,5 por ciento y el consumo subió un 4 por ciento. Con todo, las familias generaron una capacidad de financiación de 25.846 millones de euros.
Dado que la evolución del ahorro es muy estacional, el INE hace medias móviles de los últimos cuatro trimestres y este es el dato que han destacado todos los medios, porque es el único que permite hacer comparaciones trimestre a trimestre. Hasta 2008, la tasa de ahorro rondaba el 11 por ciento. Ese año, subió al 14 por ciento y en 2009 llegó a alcanzar el 18 por ciento. Era la respuesta lógica de los españoles a la situación económica: el
enorme endeudamiento que habían adquirido junto con el temor al desempleo. Esa tasa de ahorro ha ido cayendo por el deterioro de los ingresos y porque el consumo no ha seguido el mismo camino. Esta caída del ahorro se da la mano con una recuperación, en el mismo período, de la confianza del consumidor, algo que no ha dejado de sorprender a varios analistas. El
ICC-ICO, que rondaba los 50 puntos en los últimos meses de 2008 hasta febrero de 2009, subió abruptamente a un entorno de los 65-75 puntos en que está desde hace año y medio. Estos años de ahorro han permitido un
desapalancamiento de la economía familiar: se han pagado muchas deudas, aunque todavía quedan otras muchas por pagar.
Efe cita a varios economistas que consideran que esa caída del ahorro va a continuar. Según
José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, ha incidido en que lo que hacen los consumidores es “bajar su tasa de ahorro y consumir”, mientras que José Ramón Pin apunta que hay dos razones para bajar el ahorro. La primera es que no vea necesario sacrificar el consumo presente por un mayor consumo futuro. La segunda es que la caída de la renta le impida seguir ahorrando. Él opta más por la segunda opción. Pin recuerda que del ahorro depende la inversión, y de ella la recuperación y el futuro. Por eso, esta caída del ahorro es preocupante.
Este jueves se publicaron los
test de estrés de los bancos irlandeses. Necesitan 24.000 millones de euros, se ha dicho. Pero no se ha incidido lo suficiente, quizás, en que se suman a los 46.000 millones que ya había previsto el Gobierno irlandés. Para hacernos una idea de cuánto es eso, cada ciudadano o residente de cualquier edad en Irlanda tiene que aportar, de media, 16.000 euros. Es una factura del 48,6 por ciento del PIB. Cuando se habla de los riesgos de la energía nuclear se debería recordar este tipo de datos, que muestran los riesgos de un sistema financiero fiduciario.
La CAM ha decidido convertirse en un banco y
solicitar al Estado 2.800 millones de euros, una cantidad casi igual a los 2.784 millones que había pedido Banco Base antes de que el acuerdo saltase por los aires. La intervención y posterior subasta parecen los dos pasos obligados. El juego de ofertas y contraofertas sobre la CAM parecía estar ganándolo el Santander, que valora especialmente su implantación comercial. Santander se conoce bien este tipo de operaciones. Según un informe de PriceWaterhouse Coopers, de la lista de 20 mayores fusiones bancarias, cinco tenían nombre español. Santander protagoniza tres operaciones: la adquisición de Zachodni WBK, la entidad polaca, por 3.088 millones de euros; le sigue la adquisición de 318 sucursales del Royal Bank of Scotland en una operación de casi 2.000 millones de euros; y el negocio de la banca comercial de SEB Group en Alemania. Banco Sabadell y Catalana Occidente completan la presencia española en una lista que encabeza la compra de Deutsche Postbank por Deutsche Bank.
Nosotros no éramos como Grecia. Luego no fuimos como Irlanda. Hoy no somos como Portugal. Ahora nosotros
somos “los otros” con los que nos comparan. Un analista de Bloomberg
dice que “Las finanzas de Francia no son mejores que las de España”.
La
Agencia Internacional de la Energía, por boca de su principal economista, Fatih Birol, deja claro que ralentizar la expansión de la energía nuclear
sería perjudicial. Comprometería la lucha contra el calentamiento global, ya que la energía nuclear no emite CO2. Si la mitad de los proyectos en marcha se parasen en los 25 años siguientes, se emitirían 500 millones de toneladas más de CO2 al ambiente en 2035, que es el equivalente a cinco años extra de emisiones. También sería perjudicial para la seguridad energética (la confianza en que se mantendrá la provisión de energía), ya que quedaría un mix energético menos compensado. Considera que las reacciones a la crisis de Japón han sido “demasiado abruptas”.
Recogíamos el otro día la opinión de Juan Roig, el presidente de Mercadona, sobre la economía española. Este viernes, nos fijamos en el primer distribuidor de Estados Unidos,
Wal-Mart, que da una señal de alarma: su director general, Bill Simpson,
advierte de que los consumidores estadounidenses se enfrentan a un “riesgo serio” de inflación en los meses venideros por el coste galopante de los costes, cuya carrera viene de la subida de las materias primas.