Madrid

Gallardón desoye a Aguirre y licitará las obras del eje Prado-Recoletos

Comenzará la reforma en la parte que es competencia municipal

Jueves 27 de marzo de 2008
El pasado día 24 se confirmaba que la reforma del paseo más emblemático de Madrid, el eje Prado-Recoletos, tendría que esperar. La Comunidad de Madrid, como se esperaba, exigió al Consistorio madrileño la realización de una declaración de impacto medio ambiental sobre la obra, con lo cual, ésta podría retrasarse hasta nueve meses y echar por tierra la pretensión del alcalde de tener terminado su proyecto estrella para las próximas elecciones. La pesadilla del primer edil es que la declaración de impacto podría obligar a modificar muchos aspectos del plan, ya que la última palabra la tiene siempre el Gobierno de Esperanza Aguirre.

El vicepresidente regional, Ignacio González, afirmó que la Comunidad ha decidido someter el proyecto de reforma del eje Prado-Recoletos a un sistema ordinario de aprobación, y no optar por la forma abreviada, “porque la envergadura del proyecto y todas las afecciones que tiene así lo exigen”. “No es un capricho ni un intento de paralizarlo”.

Comenzarán las obras

Sin embargo, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ha anunciado en la rueda de prensa tras la Junta de Gobierno que ya "ha llegado el momento de iniciar el proyecto del eje Prado-Recoletos" y ha asegurado que comenzarán ya la reforma en aquella parte que es competencia exclusiva del Consistorio y no esperará al informe medioambiental.

Así, el regidor ha afirmado que se va a hacer ya el proyecto y licitación de la reforma en la plaza de las Cortes y la Glorieta de Atocha por no estar incluido en la zona de Bien de Interés Cultural, cuya remodelación ha paralizado la Comunidad de Madrid por un periodo de al menos nueve meses, hasta que no haya una delcaración de impacto ambiental de la obra.

El alcalde ha dicho que respeta la competencia de la Comunidad en la zona del eje que es Bien de Interés Cultural (BIC), que es la mayor parte, y acepta realizar el procedimiento ordinario de evaluación ambiental a pesar de considerarlo innecesario y "largo y complejo".

Asimismo, el primer edil le recordó al Gobierno que preside Esperanza Aguirre que "ésta no es una época de confrontación" y le pidió que se "sume al consenso" alcanzado con todos los grupos políticos de la Corporación municipal, que en el Pleno de febrero respaldaron unánimemente el proyecto y que espera que la Comunidad tenga "voluntad de colaboración y de sumarse al consenso político, institucional y ciudadano" en torno a este proyecto, que desde el año 2000 no incluye el túnel que el Gobierno regional sugiere, y tenga lista en nueve meses la evaluación de impacto ambiental.

El “no a la tala” de la Baronesa Thyssen también hizo temblar al alcalde

Sin embargo, este no es el primer revés que sufre la obra faraónica de Gallardón. Todo comenzó en mayo de 2006, cuando Gallardón convocó a los periodistas para que los dos creadores del proyecto, los arquitectos Álvaro Siza y Juan Miguel Hernández León, explicasen la envergadura del plan. De esta comida se sacaron varias conclusiones, pero la más importante fue la de que en ningún caso la filosofía del diseño no se desvirtuaría y que se trataría de evitar la tala de árboles.




Pese a esta promesa, el alcalde cedió al tándem Aguirre-Thyssen hizo que el trazado sufriese su primera modificación, una vez alcanzado el acuerdo entre el Ayuntamiento y la pinacoteca que contó con la mediación del ministro de Cultura, César Antonio Molina. Todo para que la Baronesa no trasladase su Museo de sede y para que Aguirre no le acusase ante la tala indiscriminada de árboles.

La modificación del “Proyecto definitivo” obligó a desviar los dos carriles en sentido norte de tal forma que, delante del Museo Thyssen, circularan los coches, en tres carriles, sólo hacia el sur. Así, ya no pasarán frente a la institución cinco carriles.

Movilidad y medio ambiente, las bazas de la CAM para paralizar el eje

Para que este proyecto salga adelante, plan que Gallardón puso como condición de su permanencia activa en la política, aunque luego se echase atrás, la última palabra y permiso lo tiene que dar el Gobierno autonómico.

Sin embargo, no parece estar muy por la labor. Tanto es así, que el consejero de Transporte, Manuel Lamela, ya advirtió el mismo día de la presentación de eje Prado- Recoletos, que la movilidad podría verse afectada en el centro de la capital y propuso la construcción de un túnel. Una idea, que Transportes ha retomado esta semana, y lo justifica en que la peatonalización de gran parte del eje, supondrá graves incidencias para la circulación en toda la ciudad, ya que el Ayuntamiento no ha planteado alternativa para derivar los coches. Así, Lamela anunció el pasado día 24 que ha encargado nuevos estudios de viabilidad para un subterráneo bajo el paseo.

Aunque también relacionado con el tráfico rodado, por otro lado, está la exigencia por parte del Ejecutivo de Aguirre de una declaración de impacto medio ambiental con el fin de conocer los impactos que puedan llevar aparejadas estas actuaciones y, en su caso, corregirlos.

Una actuación que requiere un consenso que no llega

Los grupos del PSOE e IU en el Consistorio respaldan el plan Prado-Recoletos. Sin embargo, como afirmaba el portavoz socialista, David Lucas, es necesario que “ese consenso se extienda a la Comunidad de Madrid” y no sea “una nueva arma arrojadiza” entre la presidenta regional y el alcalde.

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