CRÓNICA CULTURAL
Lunes 04 de abril de 2011
Exposición de Juliao Sarmento en La Casa Encendida, hasta el 5 de mayo. Polémico artículo de Adrian Searle, comisario de la exposición Sarmento y crítico en The Guardian.
En La Casa Encendida, se ha inaugurado una de las exposiciones más completas y sorprendentes del artista Juliao Sarmento (Lisboa, 1948). La muestra ha sido seleccionada por el comisario Adrian Searle, crítico del periódico The Guardian y gran amigo del artista, del que hablaremos al final de esta crónica por las contundentes afirmaciones que ha emitido sobre la situación del arte español hoy en día. Distancias cortas, la exposición de La Casa Encendida reúne una amplia selección de su obra polivalente. Desde esculturas a pinturas, grabados, pasando por vídeos o ‘performances’, Juliao Sarmentó utiliza la frase para pintar en el lienzo. La palabra de otros que se apropia para la creación. Georges Bataille, Jacques Lacan, Madame Bovary aparecen en diferentes momentos de su mundo creativo que escenifica, en toda la muestra heteróclita, atrevida y perturbadora, la vida íntima de las personas. Juliao Sarmento nos cuenta una historia, un secreto. Público pero de forma privada. Nos entromete en la vida de los demás, para mostrarnos nuestra propia conciencia.
Las nueve salas sorprenden al espectador. Desde las dedicadas a la pornografía con los recortes de periódicos, hasta la película inamovible de Film Noir, en donde vemos a una mujer frente a una pantalla negra con una máscara que le cubre totalmente los ojos. En el vídeo no pasa nada. Pero al espectador le dolerán las entrañas. Inquieta. Choca. Provoca desde la contención. Qué imagen tan vulnerable de la mujer. ¿Violencia? ¡Pero si aquí nadie pega a nadie! Como las esculturas de las mujeres sin cabeza, sin rostro, con máscaras.
En la performance Cometa, una pareja baila descalza en un cuarto estrecho con la música del portugués Paulo Furtado. Uno imagina. Y al violar su intimidad, viola la de uno mismo. Quizá, en este caso, se trate de eso, y cada obra se convierte en arte según el espectador. Con imágenes exteriores, Juliao Sarmento vuelca al espectador a mirarse a sí mismo. La obra del artista también se puede ver en Ivory Press, en Madrid, en donde se exponen algunos dibujos relacionados con la actual exposición. Y la Tate Modern, dedica una sala al trabajo del artista portugués desde el año pasado.
Adrian Searle, el comisario de esta exposición, ha aprovechado su viaje a España para profundizar en el panorama artístico de nuestro país. Sus conclusiones demoledoras sobre la situación insostenible que vive el arte en España, se han podido leer en su columna de The Guardian el pasado 29 de marzo. Según el crítico, en un país en donde florecieron los centros culturales y las instituciones allá por los años 80, en donde hay un sinfín de galerías de arte, las entidades han ido cambiando de directores según los cambios de gobierno. Algunos museos, como el Prado o pronto el Reina Sofía, se han desvinculado de estos cambios y consiguen mayor diálogo con la Tate Gallery por ejemplo u otras galerías internacionales. Al pasearse por las galerías, Searle resalta la falta de calidad general y que la obra de los mejores artistas españoles se ve, casi exclusivamente, fuera de España.
Su teoría se basa también en los testimonios de artistas que afirman tener que salir de España para ganarse la vida y triunfar. Palomo Polo (Madrid, 1983), considerada una de las grandes artistas jóvenes españoles de hoy en día, vive en Ámsterdam desde hace unos años. Asimismo, los pocos coleccionistas que había, se han ido retirando. Ignasi Aballí (Barcelona, 1958) que expone desde Sao Paulo a Birmingham, tiene claro que “sobrevive” gracias al extranjero.
Los proyectos culturales se han ido abajo con la crisis, como el centro Canodrom de arte contemporáneo en un barrio de Barcelona. Una exagerada nueva "ciudad de la cultura", diseñado por el arquitecto Peter Eisenman, a las afueras de Santiago de Compostela en Galicia, se come millones de euros regionales sin que las obras parezcan llegar a su fin. Según Searle, se vive con la ilusión de volver a crear una ciudad a lo Bilbao, con el Guggenheim de Frank Gehry. Iñaki Martínez, Presidente de la Asociación de Directores de Arte contemporáneos, le contó que en España se encuentran con demasiados edificios, pero un presupuesto mínimo para las exposiciones, y una política de adquisiciones insostenible. Muchas colecciones públicas españolas han sido bloqueadas, otras han reducido su capacidad para desarrollar y construir sus colecciones. El artículo de Searle esclarece los puntos que demuestran que la crisis económica actual se vive en España, en el mundo del arte, más que en ningún otro país europeo.
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