Adolfo Amorós Valderas | Lunes 04 de abril de 2011
La presentación de las actas de reunión celebradas el 5 de junio de 2006 con los etarras pone a Rubalcaba al pie de los caballos en el caso Faisán. El partido PP ha pedido la dimisión de Rubalcaba. El chivatazo fue político y los nuevos documentos se incorporan a la causa. Rubalcaba pudo haber colaborado con ETA y lo peor que lo nombraran ministro para que lo hiciera.
Trillo ha considerado que el Gobierno debe aclarar si el documento es verídico y si el Ejecutivo conocía y ordeno el chivatazo.
Rubalcaba se cree que con canciones se arregla todo pero huye del caso Faisán que sigue volando a su alrededor. Cada vez que se le pregunta sale por peteneras.
Ahora se le va a juzgar por ayudar a los terroristas a poner a buen recaudo la mucha pasta que arrancaba ETA, mediante la extorsión y la amenaza a los empresarios vascos.
La defenestración del Gobierno está próxima y la cola del Faisán es muy larga.
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