Opinión

La llama eterna

Rafael Canomanuel | Lunes 04 de abril de 2011
El desastre de la central nuclear japonesa pone de relieve la lentitud del sistema en la búsqueda de nuevas energías. Es increíble que después de tantos años, todavía sigamos utilizándola, que no hayamos descubierto otra ni desarrollado ninguna técnica mejor. Seguimos anclados en el pasado con una energía atómica que, al parecer, no ha evolucionado demasiado y unas renovables, auténticas antiguallas, que usando métodos arcaicos totalmente improductivos, son indignas de nuestra capacidad de innovación. Presentar estas fuentes de energía actualmente como las salvadoras del sistema, es, francamente bochornoso.

Pero, ¿No les parece extraño que estemos todavía en esta situación? ¿Cómo es posible que todavía no hayamos encontrado un sustituto a la energía nuclear? Quién iba a pensar que volveríamos a tener que echar mano de unas energías renovables pasadas de moda. Los que como yo, creemos en la capacidad humana para prosperar, investigar, imaginar y descubrir, no acertamos a comprender la situación actual; pero, puede que esto tenga una explicación:

Quizás sí que la hayamos encontrado, pero el capitalismo, u otros intereses desconocidos no le hayan permitido salir a flote. Sabemos que cualquier nuevo invento, requiere de un esfuerzo económico grandísimo para llevarlo al sistema productivo, para rentabilizarlo. Las innovaciones, o los nuevos descubrimientos, tienen a veces que esperar a que sus precursores se rentabilicen. Las miras de las empresas, siempre están puestas en los beneficios más que en las utilidades. Incluso la seguridad se ve relegada por la rentabilidad. Un cambio tan radical como la aparición de una nueva energía podría suponer la quiebra de todo el sistema si no se actúa con cuidado, permitiendo la adaptación de todo el aparato industrial a la misma.

La energía esta por todas partes, nosotros y nuestro universo no somos sino energía. ¿Cómo es posible que resulte tan complicado encontrar una energía limpia, inagotable y fácil de obtener y utilizar? Hay algo que no acaba de encajar en este asunto. Algo difícilmente comprensible dado el alcance actual de nuestras tecnologías y nuestro nivel de conocimiento.
¿Pudo haber existido ya una nueva energía? O quizás puede existir todavía guardada en algún cajón o almacén a la espera de su oportunidad. Eso es lo que nos cuentan muchas historias antiguas. Pueden ser mitos o fantasías pero es innegable que desde antes de Jesucristo se ha hablado y escrito sobre la energía que ahora todos buscamos e imperiosamente necesitamos:

LA LLAMA ETERNA

La llama eterna, una energía desconocida, limpia e inagotable; capaz de sustituir a todas las demás. Aunque suene a ciencia-ficción es muy posible que haya existido y que todavía exista. Si esto es así: ¿Porqué se nos está ocultando? ¿Por qué no se habla casi de ello? ¿Quién la tiene y dónde está? Preguntas todas difíciles de contestar. Yo personalmente, he recibido información sobre este asunto sobre el que estoy actualmente trabajando en un libro que lleva precisamente ese título y puedo decir casi con certeza que, esta energía soñada por todos:

- sí existe -

Esta energía, ha existido desde tiempos inmemoriales, ha sido utilizada a lo largo de la historia por diferentes culturas y civilizaciones. Ha sido objeto de disputas y guerras de diferentes organizaciones, alguna de las cuales la ocultó finalmente al resto de la humanidad para aprovechar su inmenso poder. Se intento utilizar como moneda de cambio hasta que fue finalmente confiscada y apartada debido al inmenso peligro que su poder representaba.

No voy a decir nada aquí sobre mis fuentes para realizar tal afirmación, porque como investigador que soy, no podría demostrarlo científicamente. Solo diré que hay algunas pruebas de su existencia. No quiero escribir sobre los templarios, los masones u otras organizaciones a las que se les ha atribuido alguna vez su posesión, o la posesión de algo parecido, eso ahora no me preocupa. Solo quería escribir sobre esta inquietud, después del desastre de la central nipona. No quería adelantarme a contar mi libro, pero entiendo que nuestra sociedad necesita, ahora ya imperiosamente, recuperar o descubrir esa energía limpia e inagotable que nuestra civilización necesita ahora más que nunca para, dejando a un lado la poco segura energía nuclear y las ineficaces e improductivas energías renovables para seguir evolucionando. Lo mejor de todo, es que posiblemente no necesitemos ni inventarla ni descubrirla, quizás solo tengamos que encontrarla, porque probablemente ya exista.

Quién quiera más información que espere a que algún editor se digne publicar mi libro:

LA LLAMA ETERNA

TEMAS RELACIONADOS: