Tras la serie de biopics: “The Doors”, “En la cuerda floja”, “Ray”, “La Vie en Rose”, “Control”, la que se prepara sobre Bob Marley y demás, caminan paralelos los documentales. Y esta semana coincide el estreno de dos; “Shine a Light” la visión de Martin Scorsese de los Rolling Stones y “Joe Strummer: Vida y muerte de un cantante” de Julien Temple, ambas películas en los cines el 4 de abril.
El documental de Scorsese se centra en la fuerza del directo de los Rolling, con algunas visitas estelares (White Stripes, Christina Aguilera), y algunos extractos de entrevistas enfocados principalmente sobre la longevidad de la banda. En cambio Temple se centra en el backstage de la gira London calling que tuvo lugar entre 1998 y 2002 y en las hogueras de Strummerville.
Temple, amigo personal de Strummer, profundiza en la personalidad del cantante, se olvida de mitos para hablar del hombre y su camino. Un camino más allá de la estrella de The Clash, un antes y un después, construido en gran parte con material propio del cantante.
“Control” se estrenó hace unos meses después de entusiasmar a la crítica y se centra en la oscura vida del cantante de Joy Division, Ian Curtis se suicidó con veintitrés años, dejando su banda y a sus dos hijos. De lo más destacado de la cinta que dirige el afamado fotógrafo Anton Corbijn, es la interpretación que hace de Curtis un desconocido Sam Riley.
Rebuscando más en el pasado, y muy recomendado para amantes de la música, destaca “Dig”. Premio Especial del Jurado del Festival de Sundance y uno de los mejores retratos de la carrera por el éxito. “Dig” es un documental rodado durante siete años, que sigue la trayectoria de dos bandas de amigos, The Brian Jonestown Massacre y The Dandy Warhols. Los que triunfan y los que se quedan en el camino. La personalidad de Anton Newcombe, líder de los primeros, y el amplio material grabado mantienen un alto nivel en toda la cinta, brillante porque nada se cuenta, todo se muestra.