Opinión

El PSOE se desarbola en Andalucía

Jueves 07 de abril de 2011
Han tenido que pasar tres décadas para que los socialistas vean peligrar su bastión electoral por excelencia, Andalucía. Con las autonómicas de mayo a la vuelta de la esquina, todo parece indicar que el PP puede obtener un resultado que, por primera vez, le aúpe a la presidencia de la Junta. A ello contribuye no sólo el indudable desgaste de tres décadas ininterrumpidas en el poder, sino el efecto contagio de la gestión de Zapatero al frente del gobierno nacional y, últimamente, los escándalos locales.

La gravedad de los ERE irregulares, Mercasevilla y las disputas internas en el seno de los socialistas andaluces dejan paso ahora al nepotismo de la familia Chaves, cuyos entresijos empiezan a tomar cuerpo. Subvenciones a empresas “amigas”, cobro por organizar reuniones y demás trapicheos conforman una trama que recuerda mucho al caso “Juan Guerra”, y que vienen a demostrar que en Andalucía todavía pervive una suerte de caciquismo progre que parece gozar de inmunidad a la hora de llevar a cabo irregularidades sin pudor alguno.

Menos citado últimamente, no por ello hay que perder de vista la enorme bolsa de voto cautivo que supone el PER, algo tan institucionalizado como difícil de modificar. Porque no se trata de eliminar las ayudas al empleo rural, sino de racionalizar unos fondos que, a día de hoy son el principal armazón del clientelismo político. La vida institucional andaluza necesita imperiosamente un giro copernicano. No puede seguir así. Son demasiados años en el poder y los Chávez-Zarrías han confundido Andalucía con un cortijo propio, con las consecuencias que están a la vista. La alternancia es la higiene de la democracia: por algo escribió lord Acton hace muchos años que “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente” .

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