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Al menos once muertos tras una explosión en el metro de Minsk

más de medio centenar de heridos

Lunes 11 de abril de 2011
Al menos once personas murieron y más de medio centenar resultaron heridas este lunes en una explosión ocurrida en el metro de Minsk, capital de Bielorrusia, según informan las agencias rusas. El servicio de emergencias de la capital de Bielorrusia había indicado poco antes a la agencia que se había producido una explosión de origen desconocido en la estación de Oktyabrskaya, a donde se había enviado de forma inmediata a equipos de rescate.

Una fuerte explosión de origen desconocido dejó este lunes once muertos y un centenar de heridos en el metro de Minsk, capital de Bielorrusia, país hasta ahora inmune a los atentados terroristas. Las fuentes de las fuerzas de seguridad citadas por la agencia rusa Interfax indicaron que la principal hipótesis que barajan en estos momentos como causa de la explosión es un atentado terrorista. "Las señales externas y la naturaleza de las heridas recibidas por los damnificados habla precisamente de un atentado", apuntó una de las fuentes.

Un equipo especial de artificieros acudió al vestíbulo de la estación con el fin de corroborar si la explosión fue provocada por un artefacto explosivo. "Escuché un sonido parecido a cuando se abre una botella de champán. Entonces, saltaron por los aires los cristales de las ventanas del vagón y comenzó a salir mucho humo. Nos asustamos, ya que pensamos que nos asfixiaríamos", declaró un testigo a la agencia rusa Interfax.

Entre los heridos, medio centenar tuvieron que ser hospitalizados, algunos de gravedad, mientras el resto fueron atendidos por los equipos de urgencia en la calle, según la agencia oficial bielorrusa Belta. Los afectados presentaban quemaduras y otras heridas en las extremidades inferiores, habituales en casos de explosión de bomba, que fue de tal potencia que la onda expansiva se hizo notar en las estaciones colindantes, según otros testigos citados por Interfax.

Por esta razón, según el jefe de la clínica de atención urgente de Minsk, Víctor Sirenko, a varios de los heridos se le tuvieron que amputar manos, brazos o piernas. La explosión ocurrió en el vestíbulo principal de la céntrica estación de metro "Oktiábraskaya" poco antes de las 18:00 hora local (15:00 GMT), cuando en sus andenes se encontraban dos trenes repletos de viajeros. Según testigos presenciales, varias personas fueron víctimas del repentino derrumbe de la escalera mecánica que conducía a la calle, lo que desató el pánico entre los viajeros, ya que también se apagaron las lámparas de la estación.

"Oktiábraskaya" es una de las estaciones más concurridas de la capital bielorrusa, ya que enlaza los edificios oficiales y las sedes de las principales empresas industriales de la ciudad con los barrios dormitorio. Además, se encuentra a unas pocas decenas metros de la residencia del presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko.

Los servicios de urgencia sacaron a decenas de personas ensangrentadas en brazos y en camillas de la estación, de donde salió una densa y negra humareda, informó otro testigo a la agencia oficial rusa RIA-Nóvosti. Muchos viajeros tuvieron que abandonar el metro por su propio pie, tras lo que fueron atendidos en la calle por los equipos médicos del ministerio de Situaciones de Emergencia bielorruso.

Un gran número de camiones de bomberos, ambulancias y furgones policiales acudieron inmediatamente después de la explosión a la céntrica Avenida de la Independencia, que ha sido cerrada al tráfico. Los vecinos del barrio colindante al metro se acercaron a la boca de la estación para atender a los heridos, entre los que repartieron agua, comida y medicamentos.

Un portavoz del ministerio de Situaciones de Emergencia local descartó que el edificio del metropolitano se hubiera derrumbado debido a la explosión, aunque algunos testigos insistieron en que parte de la estación se vino abajo.

El líder bielorruso asumió el control personal de la investigación del caso y se desplazó pocas horas después al lugar de la tragedia acompañado de los jefes de los servicios de seguridad y de un nutrido grupo de guardaespaldas. Lukashenko, que fue reelegido en diciembre pasado por otros cinco años, descendió a la estación, depositó un ramo de flores y convocó una reunión urgente para analizar lo ocurrido.

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