La Mancomunidad del Campo de Montiel ha recuperado este fin de semana a los grandes escritores de la Edad de Oro vinculados a la región en el I Congreso “La Edad de Oro en el Campo de Montiel”, como parte del Plan de Dinamización Turística del Campo de Montiel.
Tras la inauguración el viernes a las 17:00 por parte del delegado de Empleo, Igualdad y Juventud de Ciudad Real, Luís Díaz-Cacho; el presidente de la Mancomunidad, Nicasio Peláez, y el alcalde de Almedina, José Antonio Talavera, el actor Emilio Linder realizó ante el numeroso y atento público asistente en el patio del
Ayuntamiento de Almedina una lectura dramatizada de grandes autores de las letras de la región que vivieron entre los siglos XIV y XVII y que sirvió como ambientación para las mesas redondas científicas.
A continuación, los ponentes abordaron la vida y la obra de algunos de estos
escritores y pensadores, como fray Luis de León, Agustín Moreto, Bernardo de Valbuena, Alfonso de Valdés, Francisco de Rojas Zorrilla, Cristóbal Lozano, Luis Gálvez de Montalvo, Fernando de Rojas, Enrique de Villena, Juan de Orozco, Melchor de Santa Cruz y Sebastián de Horozco.
Tras el comentario de Ignacio Castro sobre fray Luis bajo el prisma de la filosofía actual –de “batalla del hombre con sus entrañas” definió el pensamiento del místico–, la cuestión de la Edad de Oro –más amplia cronológica, estética y conceptualmente que la del Siglo de Oro– fue abordada por David Hernández de la Fuente, quien se remitió al concepto utópico y arcádico –“Dichosa edad y siglo dichoso aquel adonde saldrán a luz las famosas fazañas mías”, citó en referencia a las palabras de don Quijote en su primera salida– que los responsables del Congreso habían llevado al territorio de la literatura y la filosofía del
Campo de Montiel.
Luis Gómez Canseco partió de Bernardo de Valbuena y de los tópicos de monte y selva contenidos en las profecías de Merlín y citados y refundidos en la época por Juan de Orozco, para finalmente enlazarlos con la comedia De este agua no beberé, de Andrés de Claramonte. Por su parte, Enrique Rull explicó cómo Agustín Moreto se encuentra en la encrucijada de la tradición y una nueva sensibilidad, al punto que fue plagiado por muchos dramaturgos franceses de su tiempo, como Thomas Corneille, especialmente “por el tono de su comunicación y el análisis del interior del ser humano”.
La jornada del sábado comenzó a primera hora con la mesa de comunicaciones, que corrieron a cargo de David Felipe Arranz, Julia María Labrador y Félix Cantizano, quienes hablaron respectivamente de la labor humanista y propagandística de Carlos V llevada a cabo por Alfonso de Valdés, la sabiduría y capacidad enciclopédica de Cristóbal Lozano y la figura de Rojas Zorrilla como refundidor de leyendas.
Después,
Alberto Sánchez Álvarez-Insúa se refirió a Fernando de Rojas como uno de los pocos criptojudíos del Campo de Montiel de los que se tenía noticia documentada, especialmente por el riesgo que conllevaba su conocimiento; y Diego Valverde Villena glosó la figura y la obra de don Enrique de Villena, un hombre con una prodigiosa capacidad científica y literaria, capaz de analizar el curso de los astros o de escribir un arte de cortar los alimentos. A continuación, José Esteban realizó una aproximación al olvidado autor del Pastor de Fílida, Luis Gálvez de Montalvo, uno de los libros más leídos de su tiempo; y Emilio Blanco enseñó a los asistentes a cómo leer y entender los emblemas de Juan de Orozco, divididos en lema o mote, pictura y epigrama.
Por la tarde,
Gaspar Garrote Bernal realizó un análisis a través de la pragmática de las agudezas de la Floresta española del también olvidado Melchor de Santa Cruz, a las que calificó de “arte al cubo”, y
J. Ignacio Díez Fernández se refirió al tratamiento literario y satírico que Sebastián de Horozco hizo en su Cancionero sobre temas sexuales y eróticos como la sífilis o el ardor amoroso.
Finalmente, el alcalde de Almedina, José Antonio Talavera; el presidente de la Fundación Francisco de Quevedo –entidad que ha colaborado en la celebración–, José Luis Rivas, y el delegado de la Vicepresidencia de Economía y Hacienda del Gobierno regional, Casto Sánchez, clausuraron el congreso, agradeciendo a los participantes no sólo su alto nivel académico y científico, sino su gran capacidad de comunicación con el público asistente.