Las autoridades mexicanas temen que el estado de Tamaulipas se convierta en una franquicia de Ciudad Juárez ante el espeluznante hallazgo de 116 cadáveres en una fosa clandestina situada en la localidad de San Fernando, que presuntamente fueron víctimas del cártel de Los Zetas. Asimismo, la subsecretaria de Estado adjunta de Estados Unidos para México y Canadá, Roberta Jacobson, que estas organizaciones criminales operan en 230 ciudades estadounidenses.
Las autoridades mexicanas elevaron a 116 los cadáveres localizados en fosas clandestinas en el noreste de México, en lo que es el hallazgo más sangriento en las últimas décadas que obligó al presidente Felipe Calderón a pedir a la sociedad que condene a los criminales con un "¡Ya basta!" colectivo.
Los hechos macabros comenzaron a conocerse la semana pasada cuando militares hallaron primero medio centenar de cadáveres en fosas clandestinas en el municipio de San Fernando, en el estado de Tamaulipas, justo en una zona donde en agosto pasado sicarios del cartel de las drogas de
Los Zetas mataron a 72 inmigrantes, la mayoría centroamericanos.Los militares buscaban a los responsables del secuestro de varias personas que viajaban en autobuses de pasajeros hacia la ciudad tamaulipeca de Reynosa, fronteriza con EE.UU., a finales de marzo pasado.
A lo largo de los días, el número de cadáveres ha ido subiendo hasta llegar a 116, esto a partir de que el Ejército logró la detención de varias personas y que este martes suman 17, presuntamente miembros del cartel de Los Zetas.
Entre esos detenidos está un joven que ha confesado que "ha asesinado (a lo largo de su carrera delictiva) a más de 200 personas", reveló el presidente Calderón.
La titular de la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía), Marisela Morales, informó este martes que l
os cadáveres hallados son 116 y no 120 como había informado horas antes la Fiscalía de Tamaulipas. Sin embargo, no dio detalles sobre la diferencia en la cifra.
La fiscal también indicó que 34 peritos han realizado las necropsias a 72 cuerpos, por lo que se tiene ya identificación de ADN para que personas que busquen a un familiar desaparecido en esas fechas y por esa región y que deseen acudir ante las autoridades.
Morales no dio ninguna identidad de las víctimas, pero el Gobierno de Guatemala informó que el inmigrante guatemalteco Feliciano Tagual Ovalle fue identificado entre
las víctimas de Tamaulipas.Además, el lunes el Consulado de Estados Unidos en la ciudad de Matamoros (Tamaulipas) informó que al menos un ciudadano de ese país fue secuestrado de un autobús de pasajeros en días pasados.
En un acto con empresarios, en el norteño estado de Coahuila, el presidente Calderón pidió hoy a la sociedad condenar a los criminales con un "¡Ya basta!" colectivo y pidió no confundir que los enemigos "son los que asaltan, roban y envenenan a los jóvenes, no quienes los combaten".
El ministro de Gobernación, Francisco Blake, informó que el Gobierno federal mantendrá un despliegue de soldados y de agentes federales en la zona "hasta detener a todos los delincuentes involucrados" y restablecer las condiciones de seguridad hasta que la policía local tenga la capacidad de hacerse cargo.
Asimismo, indicó que el Gobierno federal reforzará y mantendrá un dispositivo
permanente de seguridad en las carreteras de la región noreste del país. Tamaulipas es uno de los estados más castigados por la violencia, en particular por la guerra que libran los carteles de las drogas Los Zetas y del Golfo.
Blake dijo que los hechos de San Fernando muestran el perfil despiadado y la ambición sin limites de las organizaciones criminales en su errónea búsqueda de un predomino regional sobre la sociedad y el estado de Tamaulipas.
Además, dijo que estos hechos evidencian "la fragilidad institucional local" para actuar oportunamente para enfrentar con eficacia a la delincuencia, además de que existe un "involucramiento de agentes de seguridad local en el crimen".
El presidente Felipe Calderón, al asumir en diciembre de 2006, lanzó una guerra contra el narcotráfico apoyado en el Ejército y la Policía federal, con lo que ha logrado la captura de varios de los más importantes capos.
Pero también esta guerra ha dejado
un saldo de más de 35.000 muertos, debido principalmente -de acuerdo con las autoridades- a las luchas intestinas entre organizaciones criminales por el control del mercado local de las drogas y de rutas de tráfico de estupefacientes hacia Estados Unidos.
En estos cuatro años y medio de
Gobierno de Calderón, México se ha visto sacudido con crímenes brutales como el asesinato de 72 inmigrantes, la masacre de 15 jóvenes en Ciudad Juárez, la matanza de 24 albañiles en el Estado de México y la muerte de 20 turistas mexicanos en Acapulco.
Los cárteles mexicanos, al otro lado de la fronteraEn este sentido, la subsecretaria de Estado adjunta de Estados Unidos para México y Canadá, Roberta Jacobson, ha admitido que la violencia del narcotráfico ya ha llegado a territorio norteamericano, sosteniendo que
los cárteles mexicanos de droga operan en más de 230 ciudades estadounidenses.
Jacobson ha afirmado que el problema del tráfico de droga procedente de Mexico "no es una crisis que afecto sólo a la frontera" y ha asegurado que
"hay más de 230 ciudades impactadas por los cárteles", citando datos del Departamento Estadounidense Antidroga (DEA), según ha informado el diario mexicano 'El Universal'.
"Es una crisis que afecta a nuestras ciudades en todo el país", ha añadido Jacobson, en alusión a la nueva fase de cooperación en materia antidroga entre Estados Unidos y sus socios latinoamericanos, en el marco de un foro organizado por la Red Nacional Demócrata en Washington.
"Hoy, todos compartimos el mismo problema" y esto nos obliga a ser más "flexibles" para adaptarnos y enfrentar a las organizaciones que "son mucho más ágiles y tienen una mayor capacidad para traspasar fronteras", ha señalado Jacobson.
El Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas del Departamento de Justicia reveló el lunes que narcotraficantes, socios y familiares de éstos, han comenzado a trasladarse a ciudades de Estados Unidos para vivir, en busca de ampliar también su control de distribución y venta de droga.
La subsecretaria de Estado ha calificado de "dispares" los progresos registrados en la lucha contra los cárteles en Mexico. Jacobson ha subrayado los avances en la formación de los cuerpos policiales, además de la presión sobre los cabecillas del crimen organizado, si bien las reformas institucionales, ha continuado, han avanzado más lentamente de lo deseado, especialmente, en justicia. Al respecto, Jacobson ha afirmado que "la reforma judicial ha sido una área excepcionalmente difícil de abordar y tomará aún un largo tiempo".
La preocupación de WashingtonJacobson ha reconocido este martes que una de las principales preocupaciones de Estados Unidos es el denominado
Triángulo Centroamericano, que conforman Guatemala, Honduras y El Salvador, y donde han encontrado refugio los cárteles mexicanos de la droga.
"Todos reconocemos hoy que, conforme estas organizaciones criminales han enfrentado mayor presión desde México, ha habido un impacto en Centroamérica, especialmente en Guatemala, Honduras y El Salvador", ha explicado Jacobson. "Por eso, hemos decidido enfocar nuestros esfuerzos también en América Central, en donde el crimen organizado se ha convertido en el principal problema", ha señalado Jacobson en referencia al esquema de cooperación conocido
el Sistema de Integración Centroamericana (SICA).Como respuesta, el embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, ha sostenido que los esfuerzos de México y de Estados Unidos contra los cárteles ha convertido a Centroamérica en "víctima" de ese éxito en la lucha contra el narcotráfico.
Por otra parte, la subsecretaria de Estado ha afirmado que en la nueva fase de la Iniciativa Mérida, que busca el fortalecimiento de las instituciones y el combate al crimen organizado, los logros "tomarán más tiempo" y los resultados "no serán tan obvios o tan rápidos" como se espera.
Jacobson ha asegurado que la
Iniciativa Mérida es motivo de profunda reflexión en la administración estadounidense, que ha instado a las fuerzas aliadas latinoamericanas a "regionalizar" los esfuerzos y aprovechar las experiencias que han dejado tras de sí el Plan Colombia y la propia Iniciativa Mérida para perseguir a los cárteles mediante estrategias coordinadas en todo el continente.