Los Lunes de El Imparcial

José Manuel Cuenca Toribio: Ensayos contemporáneos

reseña

Sábado 16 de abril de 2011
José Manuel Cuenca Toribio: Ensayos contemporáneos. Actas. Madrid, 2010. 263 páginas. 22 €


Después de una larga y fecunda carrera como profesor universitario y como investigador de largo alcance, José Manuel Cuenca Toribio puede permitirse el lujo de adentrarse en el terreno del ensayo para reflexionar y polemizar sobre algunos de las cuestiones más controvertidas del panorama historiográfico nacional. En un ambiente académico en el que no abunda precisamente el debate ni el ejercicio de la crítica seria y rigurosa, la postura valiente e “incorrectamente académica” que adopta el autor de estos ensayos constituye una auténtica bocanada de aire fresco. No es la primera vez que Cuenca Toribio nos ofrece un ramillete de reflexiones sobre nuestra pasado reciente o sobre los problemas teóricos y metodológicos con los que se enfrenta la historiografía actual. Entre su abundantísima producción bibliográfica, especial interés tiene en este sentido su Cartas a un joven historiador (2005), libro en el que transmite su experiencia a quienes tratan de iniciarse en el camino de la investigación y la docencia dentro de la Historia.

En esta ocasión, el catedrático emérito de la Universidad de Córdoba ha reunido cinco ensayos en los que aborda temáticas diferentes, pero todas ellas de un enorme interés. Con su característica e inconfundible prosa, Cuenca Toribio trata en su primer ensayo sobre el concepto “nacionalismo español” y de la necesidad de recurrir a la Historia para conocer su auténtico significado. Aunque prescinde del aparato crítico tan habitual en sus obras de pura investigación, el recorrido que hace Cuenca por la evolución del concepto de identidad ibérica está lleno de referencias a los intelectuales y estudiosos que, a lo largo de la Historia, han teorizado sobre el nacionalismo hispano. Después, el papel de la guerra y el tradicional carácter belicista de los españoles frente a las corrientes pacifistas que han prendido en la última generación, constituye el motivo de reflexión del segundo de los ensayos que incluye este libro.

El más largo y, sin duda, el más elaborado es el que se refiere a la relación entre la cultura y el poder durante la Dictadura de Primo de Rivera. A diferencia de los demás, éste si va respaldado por un aparato crítico de una enorme riqueza por el material en que se basa el estudio y más aún por los comentarios tan jugosos que acompañan a cada cita a pie de página. El objetivo de este capítulo es señalar el silencio de que ha sido objeto por parte de la historiografía la vitalidad cultural y artística del septenado primorriverista.

Por último, dos ensayos, acaso los más cáusticos y combativos, sobre el intrusismo en el terreno de la historiografía y sobre la pretendida superioridad intelectual y moral de la izquierda con respecto al conservadurismo. En el primero de ellos, el autor no tiene empacho en señalar con nombres y apellidos a los amateurs que, considerando el hacer histórico “como una dehesa de concejo, a todo el mundo abierta”, en palabras de Sánchez Albornoz, cometen toda suerte de errores y de gazapos a la hora de emular la labor del historiador profesional. En el último, se hace una clara denuncia del injusto papel al que ha sido relegado el pensamiento conservador.

Todos estos ensayos encierran un denominador común, como es el de la crítica fundamentada y basada en la autoridad que proporciona el conocimiento erudito de la materia y la experiencia de un verdadero maestro, quien, al final de su vida académica, no tiene reparo alguno en señalar lo que muchos otros, aun estando de acuerdo, prefieren callar.

Por Rafael Sánchez Mantero

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