Cultura

Vandalismo contra [i]Piss Christ[/i] y Zhang Huan, en Macao

crónica cultural

Miércoles 20 de abril de 2011
Piss Christ, la fotografía de Andrés Serrano ha sido causa de vandalismo en la exposición en Aviñón. Exposición Viento del Este, viento del Oeste, del artista chino Zhang Huan, en el espacio de la tienda Louis Vuitton, en Macao, hasta el 19 de junio.


Hace apenas unos días, preguntábamos a Gilbert y George, los artistas ingleses más controvertidos de su país, si era fácil escandalizar con arte hoy en día, en Europa, en donde nos acribillan con las palabras libertad y democracia. Nos contestaban, sin un atisbo de duda, “no hay nada más fácil, basta con que se hable de sexo o religión para que la gente salte”. Dos días después, lo constatamos. El museo que alberga la colección Lambert en la ciudad francesa de Aviñón ha sido, estos días, la sede del mayor vandalismo de los últimos tiempos. Dos fotografías del artista americano Andrés Serrano (Nueva York, 1950), han sido destrozadas a golpe de martillo a pocas horas de ser inaugurada la exposición.

Su famosa fotografía, tomada hace unos treinta y cinco años, Piss Christ, un crucifijo sumergido en la orina y la sangre del propio artista y Hermana Juana Miriam, han sido las obras destrozadas. El museo ha permanecido cerrado dos días. El personal que ha abierto las puertas del museo el martes ya ha recibido amenazas de muerte, por lo que se han visto obligados a reforzar la seguridad en las salas con policías vestidos de civil.

“Mi intención no era blasfemar”, ha confesado Serrano, que se considera “un artista profundamente cristiano de su tiempo”. Con estas palabras y con lo que el artista crea está claro que el fotógrafo llama la atención de los medios de comunicación fuera de sus fronteras. Nos preguntamos si en arte, todo puede ser válido. ¿La degradación de una rama del arte permite jugar, pisotear y destrozar las ideas, los pensamientos, las creencias de la gente?

El chino Zhang Huan (Henan, 1965) es otro de los artistas que también recurren a la religión, como vemos en su última exposición Viento del Este, viento del Oeste, en Macao, el espacio inmenso de la tienda Louis Vuitton. El artista, uno de los preferidos de muchos mecenas europeos como Bernard Arnault o François Pinault, se acerca a un arte conceptual más parecido a lo que se realiza más en Occidente que en su país. Empezó utilizando su cuerpo pintado como lenguaje creativo. Se untó con miel, se dio a comer a las moscas y se metió en un río hasta que los insectos desaparecieron. Esto es solo un ejemplo de la dimensión que alcanza su arte y magníficas fotografías inmortalizan sus diversas performances.

La muestra de Macao no es, nada más y nada menos, que unas estatuas monumentales de Cristo y Buda y una pared llena de fotografías. “En Occidente, todo el mundo mira hacia China, pero en China miramos lo que ocurre al Oeste. Si he puesto a Buda y a Cristo cara a cara es porque pienso que tienen muchas cosas que contarse”. Zhang Huan se declara budista ferviente. Para sus esculturas y pinturas, recupera las cenizas de los bastones de cenizas en los templos budistas. Símbolo del futuro, de la esperanza, ya que la muerte es para los budistas y cristianos un renacer.