Desequilibrios macroeconómicos
Jueves 21 de abril de 2011
Según el último informe del Fondo Monetario Internacional, las economías avanzadas van a salir de la crisis sobreendeudadas, en buena medida gracias a la compra de sus bonos por parte de las economías emergentes, que están financiando la salida de la crisis de los países más desarrollados.
Las economías avanzadas van a salir de la crisis con una deuda ingente, según se puso de manifieste en el último informe del ‘Fiscal Monitor 2011’ del Fondo Monetario Internacional (FMI), que llevará a estos países a endeudarse por cantidades superiores a su PIB, es decir, que contraerán más obligaciones de las que pueden pagar con toda la riqueza generada en un año. Además, la esta deuda es comprada cada vez más por economías emergentes, que, por el contrario, están reduciendo progresivamente sus endeudamientos.
A partir de 2008 “Hubo que ampliar la fotografía y contar con los países en desarrollo”, afirmó el ex secretario de Estado de Presupuestos, Ricardo Martínez Rico, en el ciclo de conferencias “La España del nuevo decenio”, organizadas por la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación Ortega-Marañón. Rico explicó “Asia financia al resto del mundo” y puso de relevancia el papel de las economías emergentes en la aportación del ahorro para financiar el crecimiento.
EEUU, ha mantenido las políticas de estímulo para salir de la recesión en buena medida gracias China, que tiene 896.000 millones de dólares y Japón que posee actualmente 877.000 millones. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, emprendió una gira por Asia y por los países árabes para captar financiación en un momento en que China ya se ha aupado como el segundo mayor comprador de deuda pública española, con un 18% de los bonos españoles en su poder, sólo superada por Francia, que posee un 25%.
De hecho, los programas que han permitido que se comience a vislumbrar la recuperación en las economías desarrolladas –con España a la cola- son precisamente los países emergentes, para los que la crisis ha pasado de largo. Esto les ha permitido hacer inversiones en occidente. En el periodo que abarca del 2000 al 2007, la deuda soberana total de las economías avanzadas alcanzaba el 71% de su PIB, mientras que en 2007 alcanzó el 73,1%. Pero el FMI calcula que en 2016 llegará hasta el 107,3%, con lo que las economías desarrolladas adeudarán más que toda la riqueza que son capaces de producir en todo un año.
Mientras tanto, las economías emergentes han reducido su deuda. En el periodo comprendido entre 2000 y 2007 era del 43,1% de su PIB. En 2007 fue del 36% y en 2016, según calcula el FMI, será del 30,1%.
Este enorme endeudamiento público afecta a casi todas las economías desarrolladas en bloque, sin hacer apenas distinciones, salvo contadas excepciones como Dinamarca, Noruega y Suecia.
En España, la deuda total en 2006 era del 39,6%. Este bajo porcentaje -los compromisos de Maastricht exigen que sea menor al 60%, aunque desde que estalló la crisis ningún país cumple este requisito- se fue al traste tras los aciagos años de recesión. En 2010 la deuda se situó en el 60,1%. En 2016, alerta el FMI, será del 75,9%.
EE.UU., la mayor economía del mundo, pasará del 61,1% de porcentaje de deuda bruta al 111,9% en 2016. Recientemente, Standard & Poor’s rebajó la perspectiva de la deuda estadounidense a negativa en lo que supone el primer toque de atención para el Gobierno estadounidense.
EEUU y China, una historia de amor necesario
China es el mayor acreedor de EEUU después de la Reserva Federal, y tiene en su poder un 896.000 millones de dólares en bonos de deuda de la potencia occidental. Desde que estalló la crisis el gigante asiático ha pronunciado en alto varios reproches a las políticas económicas del Gobierno Obama, un puñetazo encima de la mesa para demostrar que, como principal financiador del consumo estadounidense, tiene derecho a opinar.
El último capítulo de estas llamadas al orden de las autoridades del Partido Comunista chino a los Estados Unidos de América se ha producido esta semana: el jueves, el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Hong Lei dijo que esperan “que el gobierno americano adopte medidas responsables y serias para proteger los intereses de sus inversores”.
Como principal banquero de EE.UU., China, por el momento, se dedica a sacar los colores a los estadounidenses, mientras que la economía del país norteamericano necesita seguir vendiendo bonos a las autoridades chinas.
¿Podrá China influir en las políticas de EE.UU. algún día? Una doctrina muy extendida entre los expertos niega esta posibilidad. Su principal defensor es el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, que opina que la necesidad entre EE.UU. y China es mutua ya que, explica, cuando se debe una cantidad razonable de dinero, el problema es para quien debe, pero cuando se debe una grandísima cantidad de dinero, como los 896.000 millones de dólares que adeuda EE.UU. al gigante asiático, el problema es para quien quiere cobrar.
Japón y el Fondo de Estabilidad Europeo
Otro de los grandes exportadores de capitales a occidente, que permite las políticas de endeudamiento de las economías consolidadas es Japón, cuya situación ha cambiado drásticamente después de la catástrofe del tsunami y el accidente de Fukushima. A pesar de que este jueves el Gobierno japonés mostró su confianza en los bonos emitidos por el Departamento del Tesoro de EE.UU. tras la rebaja de la perspectiva de calificación de la deuda estadounidense a “negativa”.
El ministro japonés de Finanzas, Yoshihiko Noda afirmó que la deuda estadounidense todavía le sigue pareciendo “un producto atractivo”. Sin embargo, algunos analistas han mostrado su preocupación por el hecho de que Japón no pueda mantener el ritmo de sus compras tras la catástrofe que ha vivido. “Japón es un gran exportador de capitales”, afirmó el ex vicesecretario de Estado de Economía, Luis de Guindos, que se hizo eco de esta inquietud.
Otra de los actores que se perfilaban como uno de los posibles compradores de la cantidad ingente de deuda que todavía les queda por emitir a los países desarrollados era, en Europa, el Fondo de Estabilidad Financiera (ESFF), pendiente de aprobar en junio. La aspiración de varios países de que este instrumento pudiera comprar los bonos soberanos de los países del euro se dio de bruces con Angela Merkel y su ministro de finanzas Wolfgang Schäuble, que siguen oponiéndose frontalmente a esta posibilidad, con lo que de momento este asunto permanece enquistado. Así las cosas, todo indica que las economías emergentes se perfilan como fundamentales para los intereses fiscales de los países más avanzados.
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