Jueves 21 de abril de 2011
Desde que se formalizó el pase a la segunda vuelta electoral del nacionalista Ollanta Humala y la senadora Keiko Fujimori, los partidos peruanos y los votantes que quedaron en el limbo se encuentran inmersos en el interrogante de quién apoyar. Los comicios del pasado 10 de abril más que desvelar la evidente polarización de la sociedad peruana, reveló la división y el disenso que existe entre las mismas plataformas políticas, las cuales se vieron movidas más por los intereses partidistas que por la búsqueda honesta de un liderazgo que defienda los valores democráticos. Tanto el líder de “Gana Perú” como la representante de “Fuerza 2011” dejan en el aire muchas dudas al respecto. Dudas que generan profundas inquietudes en aquellos votantes que quedaron desamparados en la primera vuelta.
Bajo un discurso populista, que ha ido tratando de moderar a medida que se le asocia al mandatario venezolano Hugo Chávez, Humala intenta vender una imagen de político próximo al modelo “lulista” que no termina de convencer, pese a que en los últimos días ha sumado importantes apoyos, entre las que se encuentran figuras del mundo intelectual y político del país, próximos al exmandatario Alejandro Toledo. Mientras, Fujimori no se cansa de jurar, incluso en el nombre de Dios, que, de ser electa, no amnistiará a su padre, el expresidente Alberto Fujimori, quien cumple una condena de 25 años de cárcel por abuso de poder y crímenes de lesa humanidad. Es incuestionable que Perú se encuentra ante dos opciones que no terminan por encajar con el momento actual que vive el país, cuyas perspectivas de crecimiento se sitúan entre las mejores de América Latina.
Las lecciones que se desprenden de estos comicios es que, por un lado, la volatilidad de un liderazgo político no ha podido estructurarse en el sentido de orientar al Perú hacia un proyecto de gobierno que esté a la par de su potencial como país. Mientras que, por otro lado, tanto los peruanos como los partidos, no les quedará otra salida que decantarse por la opción “menos perversa” para el país. ¿Fujimori o Humala? La última palabra sólo la tendrá la ciudadanía peruana el próximo 5 de junio.
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