Martes 26 de abril de 2011
Según en Tribunal Supremo, si una pareja casa en régimen de gananciales y luego se divorcia, las cuotas de la hipoteca contratada para adquirir la vivienda familiar deberán abonarse a partes iguales entre los dos. La resolución ha levantado ampollas entre colectivos feministas y progresistas, por cuanto estiman que el Supremo “perjudica a la parte más débil”: una afirmación, por cierto, sorprendente e incoherente para quienes predican la igualdad. Y no es así. Resulta muy poco edificante que el pleno siglo XXI se siga haciendo demagogia con una cuestión, la de la igualdad, cuya consecución va ganando cada día un poco más de terreno.
Curiosamente, son los presuntos “abanderados en exclusiva” de esa tan cacareada igualdad quienes ahora claman al cielo por una sentencia impecable desde el punto de vista jurídico. Hay que tener presente que la sentencia en cuestión atañe únicamente a las parejas que han optado por casarse en gananciales. Nada se dice, lógicamente, de los que han elegido hacerlo en separación de bienes. Y es que hay quien intenta confundir obviando que los cónyuges optan libremente por uno u otro sistema a la hora de contraer matrimonio, aceptando de este modo las consecuencias de sus actos. Una de las cuales es la manera de disolver la sociedad matrimonial en función del régimen empleado. El Supremo se la limitado a impartir justicia, junto con una buena dosis de sentido común. El resto es demagogia.
TEMAS RELACIONADOS: