Más de una veintenas de indígenas argentinos anunciaron que retomarán una huelga de hambre a raíz del silencio mostrado por el Ejecutivo de la presidenta Cristina Fernández ante sus reclamos. Los huelguistas, todos ellos pertenecientes a la etnia qom.- comunidad que habita al norte del país en la región de Formosa-, llevan cuatro meses acampando en el centro de Buenos Aires para exigir la restitución de sus tierras, según ellos, usurpadas por el Gobierno provincial.
Una veintena de indígenas de
una comunidad toba del norte de Argentina que desde hace cuatro meses acampa en pleno centro de Buenos Aires inició este lunes una nueva huelga de hambre por la falta de respuesta del Gobierno ante sus reclamos de justicia y restitución de tierras.
El líder de la comunidad qom La Primavera, de la norteña provincia de Formosa, Félix Díaz, explicó a medios locales que han decidido iniciar una nueva huelga de hambre, medida de fuerza que ya llevaron a cabo durante una semana el pasado diciembre, porque ya no saben "qué más hacer" para que el Ejecutivo nacional les ayude.
Los integrantes de La Primavera, comunidad que se asienta en un territorio fronterizo con Paraguay,
reclaman la restitución de 1.300 hectáreas de tierras que, según denuncian, les han sido usurpadas por el Gobierno provincial, vulnerando, entre otras normativas, la Constitución nacional.
Además, solicitan "procesamiento y castigo" a los responsables de la represión desatada el pasado 23 de noviembre, día en que un integrante de la comunidad indígena y un agente fallecieron cuando la Policía intentó desalojar por la fuerza la carretera que bloqueaban por su reclamo de restitución de estas tierras.
El 30 de diciembre, al cumplirse una semana de su primera huelga de hambre, Félix Díaz fue recibido
por funcionarios del Gobierno, que a través de un acta se comprometieron a propiciar una mesa de diálogo con las autoridades provinciales para encaminar el conflicto territorial, entregar documentos de identidad, acciones en materia de salud y garantías de seguridad para el pueblo originario.
Ante este acuerdo, l
os indígenas suspendieron la medida de fuerza, pero continuaron con el acampe en la intersección de dos de las principales avenidas de la capital argentina hasta que el Gobierno cumpliera sus promesas.
Cuatro meses después, tras haberse vencido los plazos establecidos por el Gobierno de Cristina Fernández, que, según denuncian, no ha cumplido ninguno de los compromisos adoptados, han decidido retomar la medida de fuerza.
Los integrantes de la comunidad toba cuentan con el apoyo de
varias organizaciones humanitarias del país, entre ellas Amnistía Internacional (AI) y el Centro de Estudios Sociales y Legales (CELS), que presentó un reclamo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por este caso.
Acompañada por Díaz, la directora interina de AI en Argentina, Gabriela Boada, volvió a denunciar a comienzos de este mes en un encuentro con los medios extranjeros la "falta de acción" del Gobierno para combatir la "permanente vulneración" de los derechos de los pueblos originarios del país, sumidos en la pobreza.
"Somos un pueblo preexistente al que están avasallando los derechos humanos más básicos. No contamos con agua potable, no tenemos médicos, medicamentos ni hablar, tampoco acceso a la justicia", explicó entonces Díaz.
El cacique, que teme por su vida y la de sus "hermanos", lamentó que "los derechos indígenas al poder político no le interesan porque hay intereses más grandes detrás de esas tierras".
La comunidad qom
La Primavera, que integran unos 4.200 indígenas, es uno de los alrededor de 30 pueblos originarios que perviven en Argentina, y que reúnen en total a unas 600.000 personas, según cifras oficiales, aunque entidades sociales aseguran que pueden llegar a los tres millones.