Francisco Diéguez | Miércoles 27 de abril de 2011
Un gordinflón simpático, osado y con una facultad especial para conquistar a la gente, empresario y todo lo que se le pudo ocurrir, como presidente de un club de fútbol con el que ganó una liga, en esos momentos era alcalde de Marbella. Llegó a crear un partido político en la zona con gran éxito, tanto que ya era molesto para la clase política y fue fulminado, la alcaldía y los demás proyectos saltaron por los aires.
Como alcalde le vino a suceder un tal Julián, por lo que decían un tal antiguo camarero listillo y con pretensiones. El gordinflón hizo grandes cosas para Marbella y grandes cosas para él, Julián deduzco que hizo cosas solo para él y muy bien, ya que en muy poco tiempo levantó una gran capital, y como listillo lo debía de hacer a la manera de “toma y daca”, toma mi firma y dame mi dinero sin firmar ni un solo papel. Seguro que tenía el come come de poseer una gran fortuna y no poder fantasear con tanto dinero. En estas circunstancias de sus especiales trabajos en el ayuntamiento , una joven bella y gran artista, millonaria y seguramente por necesitar algún trámite de dicha identidad, se personó en el ayuntamiento y en unos instantes como ocurre siempre en los casos de amor, se produjo el gran culebrón que todavía sigue.
La joven bella, atractiva y genial artista dejó impresionado y sin puntilla al alcalde, y de este famoso encuentro deduzco dos cosas, una es amor, si es así, yo soy muy condescendiente con las cosas del amor. La otra historia del encuentro pudo ser, pensó Julián, esta joven artista actualmente en candelero y ganando mucho dinero, me puede dar la salida para en su compañía gozar justificadamente de mi inmensa fortuna, ya que lo único que podían decir que yo era un cuarentón un poco chuleta.
Un poco más difícil de comprender es la actitud de la genial artista, ya que Julián es un hombre de esos que hay muchos, para mí el único defecto que le encuentro es que tiene la cintura debajo de los hombros. Hay que tener en cuenta a la joven artista, viuda de un famoso torero y seguramente con un gran éxito personal, la atracción de Julián pudo ser la posibilidad de ser alcaldesa y si es un poco interesada aumentar algo de su fortuna. El asunto de Marbella fue un drama produciendo infinidad de enfrentamientos sobre todo con el anterior alcalde, dando un bochornoso espectáculo por TV. La buena inspiración de uno de los granujones, posiblemente del ilustrado gordinflón, les obligó a no dar más espectáculos ante la gente, ya que se podrían descreditar y destruir ambas partes. Los televidentes que esperaban el próximo combate como si fuera un Real Madrid-Barcelona, se quedaron con las ganas.
Ahora, un caso parecido al más alto nivel, entre nuestros gobernantes, principalmente entre nuestro presidente del Gobierno y el jefe de la oposición. El presidente del Gobierno, señor Zapatero, es un hombre intrigante con una personalidad difícil de definir. En las manifestaciones, siendo jefe de la oposición, iba con una manderita, llevada como si fuera una vela para la virgen del Pilar. Como era un señor desconocido para mí, la observación de todos sus actos era casi obsesiva. El primer descubrimiento de que no se trataba de un hombre de Estado fue con el desprecio que hizo a la bandera de los Estados Unidos de América. Podría no estar de acuerdo con todos sus presidentes, pero la bandera representa al pueblo americano. En un acto parlamentario donde el señor Ardanza exponía sus criterios para los asuntos del pueblo vasco, yo pensaba que el presidente no se enteraba de nada, me lo confirmó en una réplica de Zapatero cuando dijo al Lehendakari que reconocía que se estaba enterando.
En esos momentos por muchas cosas, yo me pregunto, ¿para qué ha puesto el gran e histórico partido socialista como presidente del Gobierno al señor Zapatero? Ha pasado mucho tiempo de todas estas cosas y sigo sin comprender la verdadera personalidad de Zapatero. Había una persona, que ya no está con nosotros, que creo lo habría hecho, aunque con cierta dificultad, la persona era Vallejo-Nájera, que, que le hubiese encajado en su singular grupo de “hombres egregios”. El jefe de la oposición Mariano Rajoy, un hombre preparado por haber tenido altos cargos en otros gobiernos, es un hombre honrado, que se sepa, tozudo como buen gallego, o sea un buen mozo clásico suficientemente dotado para ser un buen presidente.
El objetivo de este escrito es el siguiente: al estar nuestro país en una situación difícil y complicada, vivimos en una situación de electoralismo anticipado. Parece que sería lógico que Gobierno y oposición se dedicaran a ofrecer al pueblo sus ocurrencias para sacar a España de esta incomprensible situación, aún reconociendo que no es fácil. Lejos de esa, creo, lógica actitud, que va, de lo que se ocupan las dos partes, gobierno y oposición, es sacar a la luz pública sus tropelías más punibles. Además, con la ocurrencia de hacer casi un alarde de demostrar quién es el menos corrupto. Ni si quiera han tenido la idea de ponerse de acuerdo para frenar la situación en la que se encuentran, como lo hicieron los dos bribones seudo políticos, el gordinflón y el careta alcalde. Posiblemente, en el alto nivel de la política, todo tiene que ser así, en esta situación de inmoralidades, grandes sumas de pasan al “ya te veré” y “nadie tiene la culpa de nada”. Al amparo de esta situación inexplicable, están surgiendo por toda España infinidad de “Condes de Montecristo” con un “abate faria” común para todos estos condes, que el tomar a cachondeo al pueblo español es su hobbie.
Todo esto es la política, palabra hipócrita y maldita que encierra todos los males que sufre la humanidad.
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