PH CERO
Jueves 28 de abril de 2011
Al borde de los cinco millones de parados y los políticos a lo suyo: a la gresca electoral que no cesa ya en España ni al día siguiente de los comicios. En el asunto de mayor actualidad -la banda terrorista ETA, su tregua, sus matarifes “desaparecidos”, sus marcas electorales…- los dos grandes partidos están de acuerdo, pero ni aún así dejan de pelearse en el circo al que los españoles asistimos porque no nos queda más remedio. O soportamos a nuestro tercer problema nacional, los políticos, o emigramos, una opción cada día más de moda ante la imposibilidad de vivir bien en España no sólo, pero sobre todo por culpa de clase política patria.
PSOE y PP comparten la necesidad de impugnar todas las listas de Bildu, pero el matiz de ir lista por lista o de hacerlo de una sola vez contra la candidatura entera es suficiente para que el espectáculo continúe. En esas, y en la competencia por albergar un gramo menos de corrupción que el otro, están los dos grandes partidos a pocos días de que la Encuesta de Población Activa (EPA) le diga al Gobierno que los desempleados no son menos sino más que el mes pasado y que los cinco millones de trabajadores sin trabajo ya no son un fantasma a encerrar en el armario sino un invitado incómodo sentado a nuestra mesa.
Pero ellos están en la batalla por Castilla-La Mancha y por Sevilla, que son la comunidad autónoma y la alcaldía que les quitan el sueño. A los socialistas porque pueden perder dos feudos históricos, según las encuestas, y a los “populares” porque no se creen ni borrachos que por fin vayan a gobernar en Sevilla y desde Toledo digan las encuestas lo que digan.
Lo importante para los que no dormimos por ver cómo llegamos a fin de mes es si los votos inclinan la balanza muchísimo al lado del PP como para deducir que Rajoy será el próximo presidente del Gobierno o si la inclinan sólo un poquito de forma que intuyamos que Rubalcaba ocupará La Moncloa con minoría parlamentaria y en coalición con quien esté dispuesto a venderle su apoyo en el Congreso. Ese es el matiz que cambiará las políticas económicas en un año o prolongará otros cuatro el estilo socialista en el intento de salir de la crisis. Y eso es lo que a unos los mantendrá como espectadores del circo y a otros les pondrá un billete de avión entre los dientes.
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